El Árbol de Hielo, caps 10 a 12

13-05-2008 Flip Lecturas: 34

ImageTres capítulos más. Ya casi llegamos a la mitad.

Capítulo 10

 

A las nueve de la mañana, el agente Ati llegó a la comisaría. En realidad había llegado diez minutos antes. A veces era tan exasperante con el tema de la puntualidad…su mujer se reía de él por aquello. En cierta ocasión, poco después de casados, recibieron una invitación para la fiesta conmemorativa del aniversario de su graduación en el colegio al que él había asistido. Era para el día veinticuatro, a las veintiuna horas. Se ducharon, se arreglaron, se fueron para allá con media hora de antelación y al entrar y no encontrar a nadie, preguntaron a un bedel, gracias al cuál descubrieron que llegaban un mes y media hora antes de la fecha de la fiesta.

El bueno del agente Ati llegaba siempre con diez minutos de antelación al trabajo para tomarse su café. El primer café del día, recién salido de la máquina de cafés. Debía de ser el único en la oficina que prefería el café de la máquina a ningún otro. El caso es que, tan cierto como que el sol sale por el este, era que el agente Ati entraba a las nueve en punto en la comisaría, con un café de máquina en la mano, y un ejemplar del periódico en la otra.

-Buenos días. –Saludó a su compañero Ged.

-Buenos días-Contestó Ged sin levantar la vista de su mesa.

-¿Cómo te ha ido?

-Ha habido suerte. –Contestó Ged- El tipo dijo la verdad.-Dijo a Leto señalando hacia delante. Frente a ellos estaba un despacho con paredes de cristal. Dentro había una mesa enormemente grande para un espacio tan pequeño, dos hombres de pie, entre la mesa y el cristal, y un hombre sentado enfrente de ellos. Era un hombre de mediana edad. Estaba muy delgado. Tenía el cabello muy rizado, grisáceo según la zona de la cabeza. Se estaba mirando los zapatos. Los hombres le hablaban y él contestaba sin mirarles a la cara. No estaba acostumbrado a tratar con la policía. Leto miró la escena a través del cristal.

- En ese caso los de Inteligencia habrán pedido un informe. –Dijo.

- Los de inteligencia, el Departamento de Sanidad, el de Agricultura…

- Maldito mamón.

- Hacen bien en no sacarlo de ahí dentro. – Dijo Ged. –Por su propia seguridad. La mayoría de nosotros tiene hijos pequeños.

 

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El doctor Silvos y el señor Allh, Secretario del Estado Centro para la Agricultura, estaban en el despacho del primero. Hug, el jefe de policía de la ciudad de Simit Youm era un hombre muy bien parecido, alto, rubio, peinado hacia atrás con mucho fijador. Estaba sentado enfrente de los dos Secretarios, con las piernas ostentosamente cruzadas por encima de unas impecables botas negras. Llevaba una preciosa túnica azul oscuro y, a pesar de la gravedad de la situación, el doctor Silvos pasó los primeros diez minutos preguntándose cuánto le habría costado, dónde la habría conseguido y, lo más importante, si una túnica de factura tan perfecta como aquélla podría hacerle parecer algo más delgado.

-¿Tendremos que esperar mucho más?-Preguntó el Señor Hug.

- El Señor Secretario para las Relaciones Internacionales no tardará en llegar- Contestó Allh.-En ese preciso instante, el susodicho abrió la puerta sin llamar, pero se quedó en el umbral, asomó la cabeza y preguntó.

-¿Están esperando hace mucho?

- Pase - Dijo Silvos por toda respuesta. El señor Tig entró cerrando la puerta con cuidado.

-Lamento la tardanza. En realidad yo ya estoy al tanto de todo lo que se va a hablar aquí, pero he creído que tal vez podría completar los datos que el señor Hug pueda darles. ¿Han comenzado ya?-Preguntó de nuevo.

-No. –Contestó el doctor Silvos secamente.- Le estábamos esperando.

En ese momento, tres Secretarios del Estado Centro estaban reunidos y dado el empate en rango, ninguno de los tres parecía saber a cuál de ellos le tocaba llevar las riendas de la conversación. Hubo un silencio algo tenso. Por un momento el doctor Silvos pensó que, dado que la reunión se celebraba en su despacho, él debería dirigirla. Pero luego pensó que, como el tema que les ocupaba no era de su departamento, tal vez eso no fuera lo más apropiado. El señor Hug, también pareció darse cuenta del dilema que atenazaba a aquellos hombres excesivamente preocupados por el protocolo. “Ineptos chupatintas”, se dijo permitiéndose menospreciarles. Haciendo gala de su carácter impetuoso decidió dar el primer paso.

- Imagino que querrán conocer los resultados de las redadas en Ittye y de la investigación.

- Desde luego.

-Sí, sí. Claro.

El señor Hug, sacó una carpeta de piel que había alojado entre el reposabrazos y el asiento del sillón en el que estaba sentado. La abrió, y sacó cinco copias de un documento que constaba de varios folios.

-Me he permitido hacerles un par de copias por si quisieran enviárselas a alguien más. –Dijo.-Bien. Como pueden leer, día diecinueve de septiembre, hace por lo tanto seis días, se procedió a citar para su interrogatorio al señor Kik, director de los laboratorios Ittye. El caballero se personó en la comisaría donde…

- Por favor, señor Hug- Interrumpió el Secretario de Relaciones Internacionales. -¿Le importaría centrarse en las conclusiones?¿Quién es el malo por favor?

El señor Hug miró fijamente al Secretario y luego al papel, enrojeciendo. Parecía algo molesto.

- El malo es el jefe de compras de Ittye, Señor. –Contestó.

- ¿Y el director del laboratorio?-Preguntó el señor Allh.

- No hemos encontrado pruebas en su contra, señor.-Respondió Hug.

- ¿Y entonces cuáles son los hechos delictivos en concreto?-Preguntó el doctor Silvos tratando de adoptar un lenguaje técnico.

- El jefe de compras de Ittye, el señor Loj, es culpable de codicia, señores.-Prosiguió Hug.- Verán,-comenzó- preguntamos a varios trabajadores de Ittye acerca del comportamiento y el patrimonio de sus jefes y compañeros y, por encima de todas las rencillas personales que siempre empañan las conclusiones en estos casos, supimos que el señor Loj, generalmente poco dado a hacer gastos innecesarios, si ustedes me comprenden, incurrió durante los últimos meses en una... digamos... coquetería fuera de lo común para él. Según él mismo ha confesado recibió varios regalos lujosos durante ese tiempo: joyas, tecnología punta, vehículos…incluso un fin de semana con todos los gastos pagados en el hotel más lujoso del Estado Oeste. Todo ello provenía de un proveedor desconocido hasta entonces para él. Se conocieron en un congreso farmacéutico, y desde entonces intentó convencerle para que cambiara de proveedor de algunos principios activos. Ejem…-Se aclaró la garganta y prosiguió.-Como ustedes saben bien, después de recolectada, la Vidriosa sufre una serie de procesos previos a su comercialización en la misma Franja Noroeste, pero en el Estado Centro, cuatro laboratorios la compran recién recolectada, tras la cosecha de primavera, a fin de conseguir ciertos principios activos para los laboratorios farmacéuticos. Los de Ittye compraban los principios a dos laboratorios distintos en función del fármaco a fabricar. En concreto, para fabricar Dipróm, solían comprar el principio activo al Laboratorio Principal del Centro. Este laboratorio constaba como proveedor en las partidas de Dipróm defectuosas, pero parece que finalmente, no fueron ellos quienes vendieron la sustancia en aquélla ocasión. El señor Loj sucumbió a los regalos y al atractivo precio al que el otro proveedor le proporcionó la mercancía defectuosa, y se embolsó la diferencia en el precio. Se fabricaron las partidas que luego resultaron nocivas, pero fueron las únicas, porque el departamento de calidad de Ittye se dio cuenta de que la composición final del Dipróm era ligeramente distinta, pero…en fin, decidieron evitar la alarma, el desprestigio y el descalabro económico que habría conllevado comunicarlo a la gente. No creyeron que las consecuencias fueran a ser tan perjudiciales como fueron. El señor Loj arregló las cosas con su proveedor de siempre, y trató de mirar hacia otro lado cuando la gente comenzó a enfermar.

-Pues parece que no fue el único que obró mal.-Intervino Silvos.-Había más gente en el laboratorio que lo sabía y no dijo nada.

-Desde luego…-comenzó a responder Hug. Silvos le interrumpió.

-¿Saben el nombre del laboratorio que le suministró el principio activo tóxico?

- Sólo sospechas, señores…

-¿Y qué sospechan, por favor?¿Acaso Loj no lo dijo?-Preguntó Silvos de nuevo, tratando de mantener la educación. Él sólo quería un nombre y el señor Hug hablaba y hablaba y se perdía en su propia charla.

- Loj mencionó a un hombre. Un tal señor Fic. Según parece hablaba en nombre de un laboratorio del Estado Norte.- Al mencionar al Estado Norte estudió la reacción de sus interlocutores. - En el Estado Norte, como saben, hay unos laboratorios con licencia de investigación sobre la Vidriosa. Son los laboratorios Fice, en la ciudad de Mist. Es un infierno de hielo y viento…

- Si tienen licencia de investigación quiere decir que tienen derecho a recibir la materia prima sin sufrir ningún tipo de elaboración previa. Podrían haber intentado fabricar principios activos…-Pensó Allh en voz alta.

- En ese caso,- continuó Tig- la sustancia no provendría de una plantación ilegal de Vidriosa.

- Tiene razón. No podemos estar seguros, caballeros- Dijo el doctor Silvos.- La alta concentración de radical gamma podría deberse a un cultivo inadecuado de la planta, pero también a un tratamiento equivocado en la producción del principio activo. No podemos descartar ninguna posibilidad.

- En cualquier caso, -apuntó Tig - no podemos ignorar la confesión de Loj. Si está absolutamente seguro de que el proveedor hablaba en nombre de un laboratorio del Estado Norte vamos a tener que hacer averiguaciones. En cuanto tuve conocimiento de la confesión de Log envié a alguien para que se encargara de ello. Francamente, caballeros, me temo que el incidente diplomático está a un paso.


Capítulo 11

 

Pocas horas después de la reunión en el despacho del doctor Silvos, el Señor Canciller del Estado Centro, y el Señor Secretario de Relaciones Internacionales departían en el despacho oficial del primero. En la chimenea ardía una hoguera violenta que cargaba la atmósfera y encendía las mejillas de los asistentes a la reunión. Estaban sentados, además, cerca del fuego, alrededor de una graciosa mesa moderna que no casaba en absoluto con el resto de la decoración. Jano le tenía cariño y la había puesto allí, entre dos grandes butacones.

En días anteriores, Jano había llegado a estar preocupado por la salud de Su Señoría. Las revueltas, el último desplante del Señor del Norte, la epidemia, que había sido tan difícil de combatir en un comienzo…Aunque todo estaba ya bajo control, se la veía abatida y se sentía cada vez más cansada. En un intento por animarla, Jano hizo venir a Case desde Guif. La presencia de su hermana la ayudó bastante pero, a pesar de ello, Su Señoría cayó enferma esa misma semana y tuvo fiebre durante varios días. Si bien no era lo ideal, la enfermedad la obligó a descansar. Cuando ya se sentía mejor se marchó a Guif con Case, casi convencida de que iba a desconectar durante una semana.

El día de la reunión, sin embargo, Su Señoría no podía dejar de saber las noticias que traía el Secretario de Relaciones Internacionales y todo se arregló para que estuviera presente por videoconferencia. El señor Tig entregó al Canciller una copia del informe de Hug y envió una copia a Su Señoría. Les explicó que ya se sabía cómo había llegado al Dipróm el derivado tóxico de la Vidriosa, quién lo había comprado y por qué, y que lo había adquirido de un proveedor que representaba a un laboratorio del Estado Norte.

El hecho de que de nuevo fuera el Norte el responsable último del contrabando, de la producción ilegal, tal vez de robar y criar la planta, era un serio problema.

-Es el mismo golpe de hace tres años, pero por la puerta de atrás- Dijo Jano.

- Eso parece –Contestó el señor Tig.

- Es peor- Puntualizó Su Señoría en la pantalla. - Esta vez ha afectado directamente a la población. Eso no lo había conseguido ni la guerra.

- ¿Por qué no se retiró la licencia al laboratorio del Estado Norte después de la guerra? Era algo que teníamos derecho a hacer después de que invadieran la plantación y las plantas de preparación previa.-Preguntó Jano.

- No lo hicimos porque parecían haber aprendido la lección. No lo hicimos,-prosiguió Su Señoría - como muestra de buena voluntad hacia el nuevo gobierno del Estado Norte y hacia la Confederación. ¿Quién iba a pensar que volverían a intentarlo?

- Tú eres perfectamente consciente de la animadversión que el Estado Norte siente hacia nosotros, querida.-Dijo Jano. La escena del invernadero en la última cumbre vino a la memoria de ambos. El señor Tig renunció a saber de qué estaban hablando.

- No era previsible que se prolongara.- Repuso Su Señoría. – ¿Qué hombre inteligente, como sin duda lo es el Señor del Norte, alimenta un rencor estéril y peligroso durante tanto tiempo y sin motivos? Y encima, después de recibir nuestras ofrendas de paz, como fue no retirar a sus laboratorios de Mist la licencia de investigación con la planta.

-Pues no era previsible pero parece que así ha sido.- Dijo Jano en un tono duro.

-Ahora Jano, señor Tig,-dijo Su Señoría – lo que me preocupa es saber cómo vamos a abordar este problema.- Hizo una pausa y luego continuó.-Podemos hacerlo por las buenas: Llamamos al embajador, presentamos una queja formal, y exigimos una investigación.

- Si se trata de un plan del Estado Norte para hacerse con una parte del control de la Vidriosa, ya sé cuál va a ser el resultado de la investigación.-Dijo Jano.-Sólo conseguiremos una ostentosa indignación por parte de esa gentuza y aumentar todavía más el “cariño” que nos tienen.

- Sí.-Contestó Su Señoría.-Ese es el riesgo de esta posibilidad. Pero la segunda es si cabe más arriesgada, Jano. Se trata de intentar averiguar por nuestros propios medios qué están haciendo en ese laboratorio. Una cosa es enviar a alguien a una Franja Internacional a que encuentre y destruya una plantación clandestina, como ya hemos hecho, - al decir esto se dirigió al señor Tig- y otra distinta es “activar” espías en territorio del Estado Norte. Es espionaje en toda regla y si nos descubren…no sé qué podría pasar. Si el actual Señor del Norte es lo animal que aparenta ser después de todo y actúa visceralmente... No quiero ni pensarlo. ¿Qué opinan ustedes?

- Señoría, -dijo Tig- nuestros especialistas son profesionales entrenados y experimentados. No tienen por qué fracasar ni por qué ser descubiertos.

Su Señoría pareció meditar un instante.

- Además, –Prosiguió ella- ¿qué podríamos decir si encontramos pruebas que demuestren su culpabilidad? ¿Cómo justificar que las hemos obtenido?...Aunque, pensándolo bien, tampoco sería necesario acusarles para castigarles. Bastaría con retirarles la licencia de investigación y cortar el suministro de Vidriosa. – Entonces cambió de tema abruptamente.

- ¿Cómo van sus hombres por la Franja Noreste? –Preguntó al señor Tig.

- Sólo hace dos días que están allí. Dudo que hayan llegado a ninguna parte que nos interese.

-¿Tienen algún medio para comunicarse con usted? –Preguntó Jano.

- Desde luego, hay maneras de hacerlo. Pero es mejor que no se hayan visto forzados a recurrir a ellas. No se han puesto en contacto con nosotros y eso, a menos que pase demasiado tiempo, siempre es buena señal.

- ¿Tenemos a alguien adecuado para entrar en un laboratorio del Estado Norte y recabar información? Tanto si el problema son falsas Vidriosas como si es fabricación clandestina del principio activo debemos saberlo.

- Desde luego, Señoría. – Respondió Tig. -Por supuesto…de hecho debo confesaros que…En fin. Bajo mi responsabilidad, Señoría, dos de nuestros mejores hombres están ya en Fice desde el día veinte. Llevaba tiempo queriendo meter a alguien, sólo por si acaso, por labores de prevención de asuntos como éste…Fue una casualidad que surgieran dos plazas justo al día siguiente de lo de Loj, y no lo dudamos. Era nuestra oportunidad.

- Jano –Dijo Su Señoría – El que debe reprender a Tig por haber tomado la decisión sin consultar eres tú. El día veinte yo ya estaba enferma y tú eras el Señor en funciones. Parece que se olvidó de que entre él y yo estás tú en la escala de autoridad. Ocúpate de que en lo sucesivo se cerciore de consultarte cuando pueda montar un desastre diplomático.

Y diciendo esto, Su Señoría se quitó de encima la responsabilidad de reprender a Tig, apagó la videocámara, y dio por finalizada la reunión.

 

Capítulo 12

 

-¿Cómo vamos Mat?- Preguntó Yolo en la antesala del despacho del Señor.

-Mal, señor.-Contestó Mat.-Su humor sigue siendo de perros.

Yolo intercambió una mirada con Osón.

- Pues hay que decirle que el señor Fic ya está aquí.-Dijo Yolo.

- En seguida, señor.-Contestó Mat mirando a Osón con una mirada que a éste se le antojó compasiva.

Eran las nueve de la mañana y el sol no acababa de salir. Ya era veinticinco de septiembre y sólo un poco de hielo cubría las calles en lugar del espeso manto de nieve que debía de haber en Mist.

Dos golpes sonaron en la puerta del despacho sacándole de su ensimismamiento.

-Señor, -dijo Mat abriendo una rendija. –El señor Fic está aquí.

Bor se levantó y suspiró profundamente.

- Hágalo pasar, Mat.

- Enseguida, Señor.

Cuando Osón entró, Bor estaba de pié, entre el respaldo de su sillón y la ventana.

- Hola Bor. –Nada más entrar en el cuarto se dio cuenta de que Bor había pedido verle por un asunto serio. No obstante, prefirió dejar que su amigo tomara las riendas de la conversación y se sentó.

- Hola Osón. -Contestó Bor. Todo su cuerpo estaba en tensión. Durante un momento meditó cómo afrontar el tema. Finalmente, se sentó, suspiró y miró a Osón a los ojos.

- Te dije que no te metieras en aquél asunto. – Osón trató de no mostrarse indignado, pero la desconfianza de Bor le molestó.

- Y no me metí.

- Explícame los detalles de todo. ¿Qué fue exactamente lo que hiciste para ellos?

- Te lo conté entonces... Llegaron con varios ejemplares del árbol. Primero supuse que lo habrían robado. Sé que algunos de los indígenas que quedan por allí…

- Pero no lo habían robado.-Interrumpió Bor.

- No…lo que querían era que los expertos del laboratorio verificaran si sus ejemplares podían llamarse Vidriosa.

-¿Y podían?-Preguntó Bor. – Espera, vamos a la chimenea –Le dijo antes de que empezara a hablar. Ambos hombres se levantaron. Bor fue hacia la máquina de café que tenía en su despacho y Osón se sentó directamente en un sofá que su amigo le había señalado.

-Verás…-contestó Osón- Sí y no; la Vidriosa no es en realidad una sola planta sino muchas plantas diferentes en el sentido de que, en función de la época del año en que se coseche tendrá unas propiedades u otras. Ellos habían conseguido buenos ejemplares. Las condiciones en que consiguieron el árbol debían de ser muy parecidas a las de la plantación original. Eso es importante. También influye.

- ¿Y cómo era lo que te llevaron?-Inquirió Bor algo más calmado.

- Muy bueno…algo pobre en algunas cosas, pero dependiendo de lo que fueran a fabricar…-pensó que tenía que ser más concreto.- Verás, vimos que la planta era algo pobre en cierto compuesto. Para fabricar algunos productos derivados como los de limpieza o los que se usan para fijar pinturas, eso no era problema. Eso fue lo que comprobamos nosotros. Luego, -prosiguió- alguien sugirió que si la planta sufría algunos de los procedimientos previos a la fabricación de principios activos, la falta de ese compuesto podía provocar un residuo en el tratamiento. Algo llamado radical gamma. De los cientos de tratamientos y productos que se consiguen con esa planta, sólo ése habría delatado su diferencia con respecto a las de la plantación legal. Por eso era un “asunto” bastante seguro.

Bor había preparado el café sólo un minuto antes de que Osón llegara. Aún seguía caliente. Sirvió dos tazas y se sentó frente a él en el sofá encarado hacia la ventana. El vaho de la bebida caliente le empañó las gafas. Las llevaba desde que era niño. Entonces le acomplejaban. Luego, cuando se hizo un hombre grande y sólido, alguien le sugirió que le restaban fiereza y le daban un toque intelectual. Eso le gustó.

- Cuando se comete espionaje industrial, –dijo a su amigo sin mirarle- esos pequeños detalles no se pueden despreciar, Osón.

Osón notó que el vello se le ponía de punta. Bor dejó el café sobre la mesita de mármol y se levantó. Se dirigió a su mesa de despacho y tomó algo. Cuando volvió llevaba un periódico en las manos.

-Ten - Dijo a Osón alcanzándoselo.

- ¿Qué es esto?-dijo. Miró entonces la portada. Era un periódico antiguo del Estado Centro. La epidemia de crisis pulmonares acaparaba los titulares entonces. Una foto de una niña tumbada en una camilla con una mascarilla en la cara ocupaba casi todo el papel.-Esto es antiguo…a la vieja bruja se le puso el mundo al revés por una vez.- Dijo Osón con una sonrisilla estúpida. Bor seguía de pié. Cerró los ojos haciendo un esfuerzo por controlarse.

-Eran niños, Osón. La mayoría eran niños inocentes.

Osón comenzó a sospechar que los nubarrones se acercaban y abrió la boca para hablar.

- Yo…-balbuceó…-nosotros no tenemos nada que ver con esto…creo que controlaron la situación bastante pronto…bueno, los niños se salvaban, ¿no? Solo murieron ancianos o…

- Y todo gracias al radical gamma-interrumpió Bor sin levantar la voz. - Bravo Osón - prosiguió - Te has procurado un lugar en los libros de Historia.

Osón apoyó la  cabeza en las manos. Tenía los codos sobre sus rodillas. Bor le miraba con dureza. Tal vez sólo fueron un par de segundos, pero a Osón se le hicieron eternos. Bor se apoyó en la chimenea.

- Les dijimos que no…

-¡Claro!¡Y los contrabandistas de especies protegidas hacen caso de lo que tú les aconsejes! –Estalló Bor.-¡Todos sabemos que lo suyo es el altruismo!¡No. No iban a clonar la maldita planta para el lucro propio!¡Qué va!¡ Ellos querían abaratarla en los mercados!¡Iban a distribuirla gratuitamente!¿¡En qué diablos estabas pensando!?¿¡Te creías que ibas a ser un héroe!?

Osón seguía callado en la misma postura. Bor paseaba con las manos a la espalda entre su sofá y la mesita, sin dejar de mirarle.

- ¿Quién contactó con vosotros, Osón?-Preguntó deteniéndose frente a su amigo. Osón estaba aterrado. Nunca le había visto así.

- No lo sé…-comenzó a decir.

- No me mientas- Interrumpió Bor con tono glacial.

-Es…es cierto…-contestó Osón atreviéndose a mirar a su amigo.-Era un hombre de mediana edad…conocía a mi padre. Me sugirió que él había hecho cosas así para ellos en el pasado, que estaría orgulloso de que yo aportase mi granito de arena contra el Estado Centro…

Osón incluso llegó a pensar que si no se estuviera conteniendo, Bor le habría golpeado hasta desahogarse. Pero en vez de ello volvió a preguntar.

-¿Su nombre?-Belgh.

-¿Y para quién trabaja el señor Belgh?

- No me lo dijo.

-Osón…

-Es cierto, te lo juro…dijo que cuanto menos supiera mejor. Se suponía que iba a venir con cinco o seis plantas similares a las que nos envía el Estado Centro. Ni siquiera nuestros científicos pueden detectar la diferencia a simple vista. El jefe de laboratorio es el único a quién se lo dije. Él pidió a sus investigadores que detectaran anomalías en la partida de Vidriosa. No les dijo que no eran las plantas de siempre. Sólo que detectaran si había diferencias. Debían ser análisis rápidos, dos días y fuera…si Ilnia y tú no hubierais venido a verme yo no te lo habría contado. Lo habría olvidado al día siguiente. Te juro que fue así. Sólo quería eso. Si lo piensas, tampoco es reprobable que les avisáramos de lo que no debían fabricar. Si nos hubieran hecho caso nada habría pasado.

-Pero pasó.-Dijo Bor volviendo a sentarse…

-¿Han descubierto algo?

-Han descubierto mucho. Y lo que no saben aún no tardarán en saberlo…Sé que ya conocen la existencia de la plantación…imagino que intentarán destruirla.

-¿Saben dónde está?

- Deben de saberlo ya, sí. Y no es lo único que saben. Sé que tienen infiltrados en Mist. En tus laboratorios, Osón.

Osón empezó a ponerse lívido de terror.

- ¿Cómo lo sabes?

- Después de que me lo contaras pensé que podía pasar. Si eso ocurría yo tenía que enterarme primero. Hay un par de personas…digamos de nuestra confianza en tu plantilla. Como esperaba, no han infiltrado a un par de niñatos sin experiencia. Te han colado un par de topos de primera. Gracias a eso mi gente les ha reconocido. Detectaron a los infiltrados sin que ellos reconocieran a los nuestros… que ya han salido de allí.

Osón parecía aliviado.

- ¿Qué vamos a hacer?-Preguntó. Entonces titubeó…¿Vas a hacerles desaparecer?

Bor no pudo evitar una media sonrisa que alivió un poco la tensión del momento.

-No, Osón…Llevas demasiado tiempo con Ilnia-Dijo.-Sólo eran una especie de detector. Yo sé lo que tengo que hacer ahora. Lo importante es que el Estado Norte no se vea envuelto en sospechas.-Añadió-¿De veras no sabes si alguien enviaba a Belgh?

-Te lo juro.

- ¿Sabes algo de él?¿Dónde vive?¿Dónde trabaja?¿Tiene familia?...¿No te dijo cómo encontrarle por si tenías que darle alguna advertencia más?

-¡Ah! –El rostro de Osón se iluminó- Eso sí…-Sonrió como un niño ilusionado-Me dijo que estaría en la Ciudad Internacional de la Franja Noreste. Creo…creo que la plantación debe de estar por allí. Él sigue todo de cerca. Todo lo que tenga que ver con este asunto, quiero decir. Está en la Ciudad Internacional y va a menudo para ver cómo van las cosas.

- La plantación está allí.-afirmó Bor.-Cerca del Ypsilon.

- ¿Quieres que contacte con él?

- Quiero que vayas allí. No te preocupes. No viajarás del todo sólo. ¿Querías jugar a los espías? Ésta es tu oportunidad.

-Pero yo no…Bor, no hablarás en serio.

- Desde luego que hablo en serio.-Dijo Bor mirándole fijamente.-Ese hombre confía en ti. Ya le has dado muestras de tu adhesión a su causa anti-Centro. Además, puedes recordarle la amistad que le unía a tu padre…Aunque te sugiero de que te cerciores antes de que realmente se conocían. Sólo tú puedes sacarle si hay alguien más detrás de todo esto. Si hay una empresa o incluso un Estado. Si tuviera jefes o compinches desaparecerían si le detuviésemos y atraparles sería mucho más difícil.

-Yo nos he metido en esto y yo he de sacarnos ¿no?-Dijo Osón molesto.

-Puedes expresarlo así si quieres.-Dijo Bor.-Te considero un tipo espabilado, después de todo. Sé que puedes hacerlo. No sospecha de ti. Vas, le ves para advertirle de algún otro hallazgo y le sacas lo que puedas. Inmediatamente nos dices dónde encontrarle. No debería llevarte más que un par de días. Si te llevara más sería mal síntoma.

-¿Y si no lo consigo? – Preguntó Osón

-Consíguelo.-Dijo Bor inclinándose hacia él. –Procura que no te descubran porque si lo hacen te matarán. Te conozco y sé que eres leal. Por lo menos, leal al Norte y a nuestra amistad. No creo que nos traiciones ni que te rajes. Desde luego no te conviene hacerlo.

-¿Me estás amenazando?

- No. – Repuso Bor con rapidez. - Te estoy advirtiendo.

- No es necesario. Tú y yo somos amigos. No soy un cobarde y desde luego no soy capaz de empantanar al Estado Norte y quedarme de brazos cruzados esperando una catástrofe.

-Me alegro profundamente de escucharte hablar así. –Dijo Bor. Parecía sinceramente satisfecho.

-Ilnia…-comenzó Osón-¿Ella sabe algo?

-No. Y si todo marcha bien intentaremos que no lo sepa nunca.

- ¿Y si sale mal?

- Osón...¿Crees que mi hermana puede casarse con alguien a quién el Estado Centro reclame por espía y conspirador? Me temo que en ese caso no podrías pasar a formar parte de esta familia. A riesgo de romperle el corazón habría que hacerla entrar en razón.

-Así que esto es en realidad una oportunidad para redimirme.

-Puedes verlo así también. Lo cierto es que pienso lo que he dicho. Creo que eres el idóneo para esto...

- …Y que no tengo más remedio.-Osón terminó la frase.

- Veo que lo has comprendido.

-Una pregunta más-Dijo Osón.-¿Investigan sólo mi laboratorio o los investigan todos?...Sabes que hay otros tres laboratorios con licencia para investigar con Vidriosa en la Confederación.-Pensó un momento y añadió- Y muchos otros que pueden hacer análisis.

-Sólo los cuatro con licencia saben manejar la planta y pueden distinguir composiciones normales de anormales. Tal vez han ido a Fice y a los otros tres, pero si han ido a Fice únicamente es porque sospechan algo. Y allí, a diferencia de los otros laboratorios, sí podría haber pruebas.

-¿Cuándo salgo?

- A mediodía. Dentro de una hora irás a ver a un hombre que te dará los detalles de tu…misión. –Dijo en tono de burla. – Empieza a hacer pesquisas en cuanto llegues.

 

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Osón ya se había marchado. Bor se sirvió otro café y se sentó en el sofá para pensar. Una idea le rondaba la cabeza durante todo el día desde que Inteligencia le informara de los topos de Fice. La había dejado madurar porque quería que se enfriara; no era cuestión de precipitarse ni de dejarse influir por sus miedos. Finalmente apretó un botón del comunicador que tenía a mano.

- Mat.-Dijo.

- Sí, Señor.-Respondió una voz.

-Quiero que me pases con el embajador en el Estado Centro; y pide a Yolo que entre antes de eso, por favor.

Diez minutos más tarde, Bor había comunicado a Yolo su plan. Al Canciller no le había gustado al principio, pero luego reconoció que daría un incuestionable sello de veracidad a la información el hecho de que ésta proviniera directamente del Señor del Norte.

-Tratemos de que mi madre y mi hermana no se enteren.-Le pidió Bor. -No tengo ganas de que me estén predisponiendo en contra de Su Señoría durante horas, o días tal vez.

- No diremos nada a nadie.

- Señor, El Embajador Chio está en el comunicador.-Dijo Mat metiendo la cabeza en el despacho.

- Gracias.-Contestó Bor. Se acercó al comunicador y pulsó un botón.- ¿Embajador Chio?-Preguntó.

- Señor. Buenas noches, Señor. –Contestó el embajador muy educadamente.

- Señor embajador, quiero pedirle que realice una gestión en mi nombre.

- Vos diréis Señor.

- Quiero que concierte una reunión con Su Señoría. Ningún otro Estado. Y me gustaría que no se supiera.

- Veréis, Señor…Si no os importa encontraros con el Canciller…Me temo que va a ser difícil ver a Su Señoría.

La perspectiva de hablar de temas tan delicados con un tipo como Jano, que a él se le antojaba colérico, no le atrajo en absoluto.

-¿Por qué?-Preguntó al comunicador.

- Su Señoría ha abandonado el país, Señor.- Dijo la voz.- Ha estado enferma, según parece. No se sabe muy bien qué es lo que ha tenido. Parece que ya se encuentra recuperada, pero ella y su hermana se han marchado al campo para pasar allí unos días.

- ¿Al campo?¿En septiembre, Chio?

- Tengo entendido que la hermana pequeña de Su Señoría compró una propiedad en la Franja Noroeste, muy cerca de la frontera con el Estado Oeste. En la ciudad de Guif vive parte de la familia de la madrastra de Su Señoría. Era la madre de su hermana menor, y ella ha comprado una casa allí para pasar temporadas de vez en cuando... Creo que en julio la temperatura es muy agradable y no hay nieve. Pero incluso en febrero siguen llamándolo “el campo” aunque esté nevado… A mí me sorprendió la primera vez, pero ahora yo también tengo el lapsus de vez en cuando...

- Conozco bien Guif- Le interrumpió Bor. Chio podía ser una cotorra de vez en cuando.

-Claro, Señor... - Aceptó Chio por el intercomunicador.

- Bien. –Dijo finalmente Bor.-No me interesa hablar con el Canciller. Quiero hablar con Su Señoría. Por favor, haga al Canciller partícipe de mi deseo. Pídale que solicite a Su Señoría una audiencia, aunque sea en Guif.

-Pero ella ha ido a descansar, Señor.

-Si no le digo lo que tengo que decirle, nadie va a dormir tranquilo en mucho tiempo. Diga al Canciller que se trata de un asunto de vital importancia. Iré a Guif, si lo desea. Que ella decida el lugar, la hora y lo que quiera. El Canciller no es imbécil. No se negará.

                                               

                                               **********************

 

Toda ocasión para ver a su querida Case siempre era bienvenida. Habían intentado verse cada dos fines de semana, pero el trabajo no siempre lo había permitido. Era el díaveintiséis de septiembre y todo estaba tranquilo, así que Jano decidió pasar con ella lo que quedaba del fin de semana. Se levantó temprano, tomó un transporte rápido y se dirigió al Norte. Cruzó por el aire la frontera de la Franja Internacional del Noroeste. En sólo dos horas estaba en Guif. Con un poco de suerte podría desayunar con las dos hermanas.

Su Señoría ya llevaba allí dos días y medio, pero se sentía como si hubiera pasado una semana. Aunque había ido para descansar, lo cierto era que Lis había viajado con ella. Lis leía y filtraba cada mañana los periódicos, los informes que los Secretarios enviaban, los mensajes de Jano, etc., hacía un compendio de lo más interesante y se lo pasaba a su jefa. Nadie podía encontrarla o intentar comunicarse con ella sin que Jano constituyera un primer filtro y celebraba casi todas las reuniones en lugar de ella. Luego le enviaba las actas y Su Señoría se limitaba a dar su opinión a posteriori. No era un método demasiado eficiente, pero funcionaba, y tampoco sería durante mucho tiempo. Cuando sentía un cierto cargo de conciencia se decía que el Estado Centro necesitaba que su máximo responsable estuviera en condiciones óptimas para gobernarlo. Necesitaba aquéllas pequeñas vacaciones y allí, con su hermana que era la persona a la que más quería en el mundo y la familia de su difunta madrastra, que la había acogido sin condiciones ni aspavientos, tenía el entorno óptimo para recuperarse.

Al final, Su Señoría pasaba entre tres y cinco horas en un pequeño gabinete que le habían preparado en el piso superior y estaba al tanto de todo, pero el mero hecho de haber cambiado de aires ya le había sentado bien, y volvía a tener la energía de siempre.

Eran las nueve de la mañana. La casa de Case era una casa antigua, muy alegre, situada en el centro de la ciudad. Tenía un precioso jardín que no era muy grande, pero que tenía mucho encanto. Casi formaba parte de la decoración debido a que la galería acristalada por la que se salía a él estaba adosada al salón. Cada mañana, un ramillete de flores pálidas sustituía al del día anterior sobre la mesa de madera que las hermanas usaban para desayunar. Estaba en esa misma galería porque era fantástico desayunar viendo el jardincillo cubierto de nieve.

Precisamente, acababan de empezar cuando Jano llegó. Encontró a Su Señoría realmente mejorada. Siempre había sido una mujer guapa, pero últimamente había perdido la frescura y la alegría del rostro. Su recuperación saltaba a la vista y se alegró por ella. Jano besó las manos de ambas, pero su mirada siempre se iba detrás de Case. Desprendiéndose de su pesado abrigo se sentó a la mesa de desayuno dispuesto a devorar cuanto se le ofreciera. Decidió no hablar a Su Señoría de la llamada que había recibido la noche antes. Al menos no hasta que terminaran con la comida, lo que ocurrió, a su gusto, demasiado pronto. Como si le hubiera leído el pensamiento, Su Señoría sacó el tema del trabajo.

-Imagino que habrá temas que debamos discutir, Jano. Si te parece bien podemos hablarlos ahora, antes de salir, y disfrutar el resto del domingo.

- Si quieres…

-¿Es mucho? Si ha de llevarnos más de una hora prefiero aprovechar el sol y hacerlo esta tarde.

- No he traído demasiados papeles, ni documentos ni nada por el estilo, pero me temo que sí hay un tema algo delicado.

Su Señoría le miró intrigada.

- Tú dirás- Le espetó. Aún estaban en la galería, pero ella se había levantado de la mesa y se dirigía hacía un sofá que miraba al jardín. –Siéntate en el butacón.-Le dijo. Siempre dando órdenes.

- Voy a hablar con la tía Agta aquí al lado.-Dijo Case excusándose. –Quiero preguntarle por la tienda de telas. Volveré enseguida.

- De acuerdo.-Dijo su hermana sonriéndole.-No creo que tardemos…-Al decir esto último miró a Jano.-¿No?

Cuando Case salió, Jano comenzó a hablar.

- Anoche me llamó Chio.

- ¿Para?-Inquirió Su Señoría.

- Norte quiere verte. Conmigo o sin mí, pero quiere hablar contigo. Dice que es muy importante y que prefiere que yo no esté. Está dispuesto a venir a Guif para que tú no te molestes en moverte.

El rostro de Su Señoría estaba sereno pero serio.

- ¿No dijo de qué se trataba?

-No.-Contestó Jano.

- Vaya...Me intriga. Si hubieran descubierto a nuestros hombres en Fice, no le importaría quejarse a través de Chio, o le bastarías tú para reunirse…y puede que hasta le gustara que estuvierais solos para poder intentar romperte la nariz. –Añadió esto último mirando Jano con una sonrisa.

-Veo que las vacaciones te están sentando bien. Me alegro.

-¿Qué piensas que quiere?

- No tengo la menor idea, pero no creo que debas verle. No es un tipo racional, “Seño”. Si lo fuera, su animadversión hacia nosotros ya se habría desvanecido. No se comporta de manera normal. Me consta –prosiguió, pensando en voz alta- que fuera de las Cumbres de la Confederación sí es algo más tratable, así que deduzco que su odio es todo nuestro. No sé qué querrá ahora pero no veo por qué no te lo puede decir por videoconferencia.

- Tendrá sus razones, Jano.

Jano palideció.

-¿Crees que deberías ir?-Preguntó. Ella no parecía asustada.

- Has dicho que estaba dispuesto a viajar. Que lo haga. –dijo Su Señoría resueltamente. Luego añadió. -Vendrá aquí, a esta casa. No, no te preocupes, Espero que no se moleste, pero le cachearán hasta las cejas. Entrará sólo y Bruto esperará al otro lado de la puerta. Ese tipo es un grosero, pero dado el problema de la Vidriosa tenemos que escucharle, Jano. Mañana cuando vuelvas, traslada a Chio mis condiciones y concierta una fecha. A mí me da igual cuándo. No. Mejor llama a Chio luego. Concierta la cumbre para mañana mismo.

-No sé…-Jano sabía que Su Señoría tenía razón pero no estaba tranquilo.

-Vamos Jano. Vamos a presentarte a la tía Agta.-rió- ¡Y eso sí que es peligroso!


 


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