Cruzando el semáforo
Los paraguas, no se han inventado para protegernos de la lluvia.
Los paraguas se han inventado para iluminar la lluvia y llenarla de colores.
Si no fuera por los paraguas, la lluvia mojaría nuestro cuerpo hasta convertirlo en agua, y así podríamos regar las plantas con solo acariciarlas.
Si nuestro cuerpo fuera de agua parecería de cristal y seríamos casi invisibles y pasaríamos desapercibidos.
Si nuestro cuerpo fuera de agua no se conocería la sequía y no habría hambre en el mundo.
Si nuestro cuerpo fuera de agua, cuando nos besamos sí que podríamos fundirnos y ser uno.
Si nuestro cuerpo fuera de agua no sentiría este dulce calor cuando pesas sobre mí, y no podría sentir la fuerza de tus brazos.
Para eso se han inventado los paraguas. Para que nunca deje de sentir tus abrazos, ni tus besos.
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