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duelo contrael mar de alborán



El cedazo

 

Con las piernas entrecruzadas

Bajo su largo reisar

Sobre la piel del cordero sacrificado

Cuando nació su hijo amar.

Cabeza de turbante blanco,

Cara de mil arrugas,

Ojos  secos de lágrimas

Por tristezas acumuladas

El alma en su sitio impenetrable

Dictando al corazón

Con las manos callosas

De octogenario sacrificio,

Separaba trigo de piedras

Mirando el cernidor,

 

Contemplando el fondo

Como en bola de cristal

Viendo aquel rostro

De su hijo inmortal

 

Mujer en permanente duelo

Contra el mar de Alborán

Esperanza en la otra vida.

Empezaron de sus labios a brotar

Palabras  como leyendo el cedazo.

Tamiz mágico y cruel.

 

Hijo mío, el amor para ti será tu destino,

Necedad en los ojos de tus consejeros

Soledad en medio del bullicio y la algarabía

Solo veo lágrimas en tu camino

Hijo no es tu destino la patera,

Ocultas en vientos de poniente

Son como garras de pantera,

.

El corazón del cernidor tembló

Y ante el asombro de la mujer habló.

 

Huyendo de la injusticia,  corrupción y opresión

Abandoné mis tierras, mi familia y mi hoz.

Vendí mi alma, empeñé mi corazón.

Huyendo de oriente por alcanzar occidente,

Crucé montes y valles descalzo y con hambre,

Me dejé robar insultar y humillar

Creyendo en la civilización.

 

Son gentes que huyen del hambre,

En su tierra ya nadie los quiere.

Son seres humanos dice un hombre,

De entre mil solo uno a ti se refiere.

Que se vayan a su tierra aquí sobramos,

Muchos de nosotros ni siquiera cobramos,

No hay trabajo ni para nosotros,

Parió la abuela porque éramos pocos.

De reojo por las calles te miran,

Casas vacías pero no te las alquilan.

 

Contestó la madre al cedazo,

Agachada sobre su regazo,

Siendo ella misma el regazo.

¿Qué desilusión verdad?

Ya no es atractivo el mundo occidental

 

Pero si no me han dejado expresar

¿Cómo creen que me conocen?

Yo soy capaz de trabajar,

Dios es mi testigo.

No merezco semejante castigo,

Mi madre, mi gente, mi amigo,

Nunya jamás podré casarme contigo.

Vivía en la injusticia,  opresión y  corrupción,

Pero era libre como un pájaro que se mueve entre los arroyos,

Yo era como una canción,

Tenía alma era como los días,

 

Toma bebe un trago que así te olvidas.

 

Me olvidé el lunes

Me olvidé el jueves,

Me olvidé hace un mes,

Me olvidé hace dos años,

Pero ahora ya tengo amigos,

Todos me invitan a beber,

Porque yo, ya no necesito comer,

Me he vuelto un borracho que llora por el vino.

 

La del turbante blanco sacudía el cedazo contra el suelo

Con rabia le decía:

¡Te lo he dicho! ¡Te lo he dicho, hijo mío no te vayas!

 

Vamos abuela cálmate,

El tío hace ya años que murió.

No, no ha muerto, he hablado con él, está bien,

Ha recuperado sus fuerzas y su fe,

Dios oyó sus ruegos, aún, estando él borracho

Recuperó su libertad, aún, estando él preso

Me habló, aún, después de decir tú que está muerto.

   

bereber

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duelo contra el mar de alborán

este poema me ha heho llorar, porque conozco casos similares, viudas y huérfanos aparte de madres que sufren las pèrdidas de sus hijos.


| Enviado por bereber el Jue, 21/02/2008 - 22:43.
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DUELO...

Me ha emocionado tu poema, la poesía es una estupenda arma de denuncia, además de otras cosas. Un saludo


| Enviado por PILARGO el Vie, 22/02/2008 - 08:02.

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