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Ratones Coloraos



     Todo el dia se le iba fumando hachis ...y menos mal.

 

     Veces que se iba a la finca desde por la mañana temprano con el sacho y se la pasaba removiendo la tierra entre humos y plantas. Mi hermana le decía a su cuñado: Tira pá la finca que este no me vuelve más. Y allí estaba, botado con el sombrero caído y la medio boca abierta bajo una platanera, o el framboyano o la higuera. ¡Anda, vamos para casa Juan !
  
     Ya no recogía a su niña del cole, lo remiraban mucho las madres y sobre todos los niños, los niños no se cortan y hacen bien, lo miraban aunque fuera de “incógnito” decía él, debajo del sombrero de alas anchas, detrás de las enormes gafas de estrellona.
  
     Un demonio hambriento en la cara se comió la nariz primero y un ojo. Después la boca de hablar, de besar, de decir, de renegar. Agonias de operaciones que lo dejó sin herramientas de expresión. Otra vez la caracola maldita reconcomiedo la carne de padre, esposo, hijo, hermano, la bendita cara de Juan, bendita cara.
  
     Un hombre pulcro, siempre perfumado y limpio, cuando supo que olía mal por dentro nunca permitió que lo besaramos, solo sus hijas y su mujer.. . Y su dolorida madre. El cuerpo chico chico, la apostura enorme ¡tira pá lante! ¡Un hombre entero por dentro! Por fuera no.
  
     Natalia, la más chica,  tan acostumbrada a la situación que cuando su maestra le pidió un dibujo de su familia llevó el retrato a lápiz de su padre hecho un cristo, con el parche de pirata en el ojo, el cigarrito quita dolores de medio lado en su media boca, la madre dibujada tumbada en un sofá escuchando musiquita ( el psiquiatra le dijo que si, que a veces habia que desconectar y un poco de prozac y relax para aguantar lo que viniera) a la hermana no la dibujó porque estaba con el novio. “Retrato de mi familia” ponía debajo con mala letra torcida.
  
     Así que mi hermana tuvo que ir a ver a la tutora y explicarle que  solo  eran una familia sufriente, que sentía no ir a las tutorias de la niña , que la cabeza la tenía en otro sitio, se le olvidaba que habia vida más allá de él.....y sobre todo que ayudara a su hija con su retraso escolar.
  
      Al dia siguiente Natalia no se explicaba de los besos de su maestra ¡qué plomo la seño mamá, no se que le pasa conmigo!
  
     Sobrevolando los detalles,  los dictámenes de los médicos, los quirófanos, morfina, más morfina, tu puedes con ello, a por él, yo ya no puedo más, si puedo, no puedo, otro viaje para Pamplona, a lo mejor salimos de esta,yo me quedo con las niñas, no, que se queden conmigo que soy su abuela, bueno vale.
  
      Más dolor. Todas las etapas, la lucha, la relucha, la madre que parió a la mierda de. Llegó la hora de la aceptación y esto es lo que hay. Y la hora de ser flojo y tirar la lanza de guerrero y la hora de la lágrima sobre el hombro de la mujer y la mujer sobre el hombro del herido. Llegó el momento de olvidar lo que pudo ser pero no tengo tiempo. Llego la dulce aceptación por fin, bendita hora superada la rabia, el coraje, las preguntas. Llegó el momento de plantearse como, cuando, donde irse con el pecho al descubierto y lo retales de la cara. Llegó la despedida antes de que la lengua no tuviera un trozo para decir adios amados mios, adios queridos, adios, adios ...hasta siempre, me quiero ir que ya no puedo más, sufro mucho, ya no puedo con esto, solo soy un hombre.
  
      Las últimas semanas las sábanas de la cama eran de color rojo por si un impacto las manchaba y fuera menos agresivo visualmente, que ya avisó el médico que la puñetera ya roía las venas de la garganta, un golpe de sangre se lo podia llevar de una manera cruda y violenta para los que tanto lo querian, que estuvieran preparados. Si, que se iba que se iba de mala manera.
  
     Aquella tarde de junio el cuarto era un templo sagrado. Las ampollas con morfinas y otras substancias opiáceas preparada para los adioses. En la enorme cama roja la mujer, las dos hijas y el valiente viajero. Música de Vivaldi, a veces de yazz y hasta un rap un ratito  de no se que grupos que le gustan a las niñas. Velas aromatizadas por todos lados, que no puede con los malos olores, a Juan no le gusta oler mal, su obsesión. A ellas no les importa como huele su marido, su padre,  huele a gloria bendita.
  
     Todos en la cama enorme hablando de esto y lo otro, tocándose, un nudo de abrazos. El adiós después de ver una carrera de coche en la tele que le encanta las carreras y las de motos más, comentándola con su cuarto de lengua que quien no sepa traducirlo solo suena galimatias y runrunes, pero ellas tres lo entieden y lo traducen para los demás.
  
     Lo acarician, lo besan, lo limpian, lo aman profundamente. Una lección de amor en un templo sagrado, como altar una cama roja cama roja grande roja cama de adioses y caricias.
  
     La preciosa María a punto de señorita que le lava con toallas perfumadas la cara a su padre y le dice te quiero papá te quiero amor mio, parece una amante la dulce rubia María, la fuerte María que le limpia la boca a su padre y a su madre las lágrimas. Natalia está tranquila, la moco de Natalia que no se despega de su papá.
  
     Trás la puerta del templo, respetando la intimidad sagrada, su hermano médico pendiente para aplicar la maleta del viaje y mi hermana enfermera también calladita con su congoja agarrada en la garganta y ayudando, detrás de la puerta.
  
     Baja la madre que se despide de su hijo. Se tumba en la cama más de una hora y le canta una nana por dentro a su hijo. Vete mamá vete. Le dice el hijo. No te entiendo hijo ¿qué dices? - ¡Qué te vayas Yaya, que tiene sueño y que te quiere- Dice María. Y se va. Se va la destrozada madre.
  
     Yo no estaba, nadie estaba pero mo lo contaron. Solo ellos. Nos dijeron, no queremos que nos toquen la puerta, no queremos teléfono, queremos que sea la tarde más preciosa del mundo y que nadie se acerque a esta casa, ni el aire. Y así fue.
  
      Me contaron que ocurrio un milagro de paz y amor. Que bromeaban. A su mujer le dijo lo que le dijo, solo ella lo sabe. A María que tuviera cuidadito con su novio y que estudiara y que guapisima era y otras cosas que no dice ella por que no, porque son de ella y de su padre.
  
      A su niña chica le dijo “Tu sabes más que los ratones coloraos” ¿Qué papá?  Y la segunda vez lo dijo tan clarito y fuerte que hasta los dos guardianes de la puerta lo escucharon ¡ menudo salto dieron! y los angeles de las esquinas y la guardia celestial escucharon clarito clarito como dijo Juan con voz clara y fuerte:

 

         “Sabes más que los ratones coloraos”.

  
     Natalia se reía, le hizo mucha gracia lo que le dijo su padre. Después se quedo dormido y pensaban que ya no despertaba, pero si, despertó y dijo bajito: Estoy en un Maserati rojo que te cagas. Eso dijo y se durmió.
  
     Dia y medio durmiendo y roncando. Los ronquidos eran tan fuertes que se escuchaban en toda la casa y en la casa de abajo donde vivia su madre rodeada de todos los hermanos, en todo el barrio los ronquidos, y en la playa, en las rocas de la playa reverberaban los ronquidos de Juan, en toda la isla entera. Después un silencio grande y blanco y suave y dulce agotado silencio...por fin.
  
      Lo demás no tiene importancia, el preparar los adioses para el resto de la familia, los amigos, las misas, las cenizas, las explicaciones, otras explicaciones, otras y otras.
  
     Algunas personas no lo entienden. Los angeles que lo custodiaron hasta su último sonoro ronquido si, ellos si.

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Imagen de anaisnin
Ratones coloraos

Comentarles que es una historia que no suele estar en mi línea de relato. Que disculpen si los agobio con tristezas una tarde de domingo. Es una historia real y dolorosa que debía a mi familia. me pidieron que escribiera sobre este dolor y amor. Eso es lo que he hecho.


| Enviado por anaisnin el Dom, 10/02/2008 - 21:40.
Imagen de chc
...

Para serte sincero yo no soy muy adepto al relato. Pero estas lineas tienen un no se que que a uno lo engancha y lo tira y lo tira. Me gusto mucho el relato, su tristeza, su amor. Un abrazo. Christian.


| Enviado por chc el Lun, 11/02/2008 - 18:34.
Imagen de chc
...

Para serte sincero yo no soy muy adepto al relato. Pero estas lineas tienen un no se que que a uno lo engancha y lo tira y lo tira. Me gusto mucho el relato, su tristeza, su amor. Un abrazo. Christian.


| Enviado por chc el Lun, 11/02/2008 - 18:34.
Imagen de anaisnin
Ratones Coloraos

Mi queridisimo Aquiles, tu siempre tan comprensivo. Te agradezco que hayas comentado este de tan dificil lectura. Gracias.


| Enviado por anaisnin el Lun, 11/02/2008 - 18:34.
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ratones colorado

christian: No te sientas obligado a comentarme si no eres adepto a los relatos. este no es representativo de mi manera de escribir, solo es un homenaje personal a mi familia. Te diré algo, y desde la sencillez pues no soy entendedora ni estudiosa ni nada de nada. Según mi criterio personal, versear ( y más de la manera que lo haces) es algo superior, muy por encima de la prosa. Es mi manera de verlo. Así que, poeta, tu a lo tuyo, al verso y olvidate de leerme. A mi no me importa. Bienvenido y un enorme abrazo.


| Enviado por anaisnin el Lun, 11/02/2008 - 20:29.
Imagen de anaisnin
ratones colorado

christian: No te sientas obligado a comentarme si no eres adepto a los relatos. este no es representativo de mi manera de escribir, solo es un homenaje personal a mi familia. Te diré algo, y desde la sencillez pues no soy entendedora ni estudiosa ni nada de nada. Según mi criterio personal, versear ( y más de la manera que lo haces) es algo superior, muy por encima de la prosa. Es mi manera de verlo. Así que, poeta, tu a lo tuyo, al verso y olvidate de leerme. A mi no me importa. Bienvenido y un enorme abrazo.


| Enviado por anaisnin el Lun, 11/02/2008 - 20:29.
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ratones coloraos

Quuuueeeeé. Ya voooy.


| Enviado por anaisnin el Lun, 11/02/2008 - 20:36.
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Ratones coloraos

Vaya historia bonita y bien contada. Vaya soltura escribiendo. me recuerdas mucho a Almudena Grandes una de mis primeras favoritas. De verdad. Mil Besos y luego, sietemil quinientos uno y medio


| Enviado por mejorana el Mié, 20/02/2008 - 19:53.

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