¿Para qué?
“¿Para qué los amigos? ¿Y para qué la escuela? ¿Para qué los profesores? ¿Para qué toda la tecnología? ¿Para qué la música, eh? ¿Para qué los padres, la familia?”
“¿Para qué la vida?” Se preguntaba a cualquier hora.
Todo rondaba alrededor de ese “¿para qué?” continuo, que no le dejaba respirar, que le apresaba la mente y tiraba de él como si fuera un simple muñeco.
¿Para qué todos esos médicos? ¿Para qué todos esos llamados “psicólogos”, que no hacían más que acecharle, que ponerles preguntas extrañas con significados dobles? ¿Para qué todos aquellos caros y estúpidos tratamientos con los que solo le enfadaban más y hacían que levantara un muro cada vez más grande con el mundo exterior?
“¿Para qué la vida?” Se atormentaba.
Nunca le habían aceptado, ni en clase, ni entre los chicos del barrio, y sus padres no hacían nada por él.
No había tenido amigos, alguien con quien hablar o divertirse.
Siempre había estado solo.
Y así creció, con la incertidumbre de cuál es su misión en la vida. Y cada vez le pesaba más llevar ese miedo encima, sentia quer no podía escapar, era una cobaya en un laberinto de laboratorio del que no había escapatoria posible, y al que no recordaba haber entrado, simplemente él ya estaba alli.
Estaba solo.
Solo, solo con su irrespondible pregunta. Su maldita, asquerosa e insultante pregunta.
“¿Para qué?”
Y así continuó por algún tiempo.
Hasta que ya no pudo más. Hasta que algo explotó en su interior, cuando decidió que debía hacer algo. Y sintió ganas de llorar. De llorar porque si. De llorar hasta que no tuviera más lágrimas. De llorar.
Sin embargo, no lo hizo.
¿Para qué?
Y tomó una decisión. Nunca le había costado tan poco tomar una decisión. Sería porque nunca había tenido una decisión para pensar.
A la mañana siguiente salió de su casa, y partió hacia el acantilado.
Llegó al faro, dejó sus cosas y la suave brisa marina acarició su rostro.
Se dio la vuelta y miró hacia las casas que se adivinaban entre la playa y el bosque.
Distinguió su casa y ser puso a reír. Primero débilmente, y luego más fuerte, y siguió así hasta que su risa tapó todos los sonidos y paró el tiempo, las nubes dejaron de bailar y allá abajo las olas dejaron de jugar con las rocas. El viento cesó y las ramas del bosque, así como los pájaros, callaron.
Se volvió hacía el mar y se acercó lentamente al borde del abrupto acantilado.
Ya nada existía para él.
Miró al horizonte y descubrió que no recordaba ningún rostro, ni siquiera una voz, una frase.
Pero ni se inmutó, y pensó que probablemente nadie le echaría en falta. ¿Para qué le iban a echar en falta?
“¿Para qué?” Se pregunto por última vez.”Puede que para todo o para muchas cosas, o puede que, como en mi caso, para nada”.
Y no quiso pensar más.
Se lanzó.
Mientras caía gruesas lágrimas recorrían sus mejillas.
Sigue leyendo otros escritos de este autor!
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- 109 lecturas



0
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por Ezequi el Mié, 14/05/2008 - 13:06.MUY BUENO LA VERDAD SI ME GUSTMUCHO DE VERDAD FELICIDADES!!!!!!!
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por CHECO el Mié, 14/05/2008 - 14:01.Precioso cuento, y como lo narras te felicito. yo tambien me pregunto muchas veces ¿para que? pero al final acabo encontrando la respuestas. muchos besos `` te sigo leyendo´´ :)
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por Vick el Vie, 16/05/2008 - 12:32.a veces lo mas simple es lo mas dificil de comprender. Tal vez la respuesta a ese "¿para que?" no exista, o quizás sea algo tan simple como un ¿por que no? me ha gustado tu escrito, sigue así.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por nadie21 el Dom, 18/05/2008 - 07:18.a veces lo mas simple es lo mas dificil de comprender. Tal vez la respuesta a ese "¿para que?" no exista, o quizás sea algo tan simple como un ¿por que no? me ha gustado tu escrito, sigue así.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por nadie21 el Dom, 18/05/2008 - 07:19.Hola. Esa pregunta queramos o no, nos la hacemos más a menudo de lo que queramos reconocer. A veces tiene respuesta otras no. Pero aún así hay que seguir. Un saludo.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por bardinda el Dom, 18/05/2008 - 08:27.Hola. Esa pregunta queramos o no, nos la hacemos más a menudo de lo que queramos reconocer. A veces tiene respuesta otras no. Pero aún así hay que seguir. Un saludo.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por bardinda el Dom, 18/05/2008 - 08:27.