1º capítulo- no importa el título, no por ahora. Llamemosle "Hazranuts"
Capitulo 1 La mansión Forgaro.
Hazranuts era sin dudas un pueblo muy hermoso, con su bajo número de población y ubicado en el más espectacular valle, rodeado de lagos y montañas. Con sus fiestas al aire libre, sus vecinos serviciales y alegres, su predominante color verde, que en primavera se convertía en un increíble festín de flores y mariposas, sus lejanas montañas blancas y sus atardeceres naranjas, sus lluvias de dorado otoño y sus enormes y colosales rejas de seguridad. Sin dudas era un pueblo muy hermoso, pero sobre todo muy fuera de lo común.
La existencia de hazranuts era conocimiento de muy pocas personas, y casi ninguna que no viviera en su interior, había sido creado con un propósito prometedor y complejo: asegurar una nueva generación armónicamente desarrollada junto a la tecnología y seriamente ligada a la naturaleza. En aquel paisaje tan maravilloso, muchos años antes de nuestra historia se comenzó a forjar este sueño en mano de unos pocos idealistas que pronto comprendieron que necesitarían muchos mas inversores de lo calculado, y lo que en principio se creía seria una instalación homogénea, casi un laboratorio donde experimentar si tal utopía podría ser realidad, se fue convirtiendo en lo que luego seria “hazranuts” un extraño pueblo en el fin del mundo.
Las personas con más dinero del planeta hicieron que el descabellado sueño se convirtiera en realidad, aportando no solo el capital sino también ofreciendo sus familias como objeto de estudio. Se construyeron casi treinta magnificas mansiones tecnológicamente autosuficientes, a base de fuentes de energías alternativas, donde todo era altamente tecnificado, las puertas, las heladeras, los baños; las plantas se regaban solas, las ventanas se limpiaban por su cuenta. Una computadora madre regia las funciones de cada hogar; y los niños no asistían a la escuela sino que estudiaban a través de sus computadoras portátiles, las cuales llevaban consigo a todas partes. Todo hazranuts era un trocito de mundo autosuficiente.
Sin embargo, a pesar de hallarse en medio de la nada, no se trataba realmente de una sociedad rustica, las rejas, antes mencionada, separaban dos mundos extremadamente diferentes y no era muy común que ellas fueran traspasadas, no al menos en la actualidad. Era un más irregular que algún pueblerino de hazranuts viajara al exterior, a otra ciudad o país. Muchos niños habían nacido allí y jamás habían salido y el único contacto con otras civilizaciones parecía ser el avión que cada semana abastecía a las lujosas mansiones.
En la calle principal los niños se reunían a jugar todas las tardes, ya que estas no oficiaban de lo que deberían, porque en hazranuts no había vehículos, mas allá de las bicicletas y de la camioneta de repartición, la cual tenia como única función llevar cargamentos pesados de un lugar a otro del pueblo y la cual, como muchas cosas allí, funcionaba a energía solar. Era algo muy común ver niños en todas partes, porque uno de los requisitos imprescindibles era aportar a esta nueva generación con individuos y dedicar el total de todos los esfuerzos y emprendimientos a estos exclusivamente.
Por aquel motivo la mansión numero 22 era tan concurrida, casi todos los niños y adolescentes (y hasta algún mayor) se deleitaban con la opción de pasar las tardes en aquel hermoso jardín junto al señor Henry Forgaro para quien no había mayor satisfacción en el mundo que leer sus novelas a aquellos entusiastas oyentes.
Henry forgaro era un hombre ya cuarentón, de semblante alegre y cabello grisáceo. Estaba paralítico por un accidente en su trabajo hacia ya mas de diez años, y el cual nunca había dejado de agradecer, porque por el había podido dedicar su vida a lo que siempre había soñado: escribir para los jóvenes; con ese codiciado tiempo libre encamino su imaginación a una fabulosa saga de libros que lo habían vuelto famoso en cada rincón del mundo: “la legión del dragón”.
La legión del dragón, tenia editados ya siete libros, era una historia que había sembrado millones de fanáticos, y trataba de siete chicos con poderes sobrenaturales que protegían a la tierra de diferentes encarnaciones del mal; era además record de ventas por su humor, su suspenso y por supuesto sus historias de amor entre los personajes con los que ya todos los lectores estaban seriamente encariñados. En el libro numero ocho, el cual Henry escribía en aquel momento, los fanáticos esperaban ansiosos que se concretaran las vueltas amorosas entre dos de los tres personajes principales: Jean-Luc, el típico chico lindo e inteligente de cualquier historia y Nadukka, la heroína que jamás quiere dar el brazo a torcer a no ser por una buena causa, (nombre que había dado a su personaje en honor a su hija mayor).
Cuatro de aquellos siete libros editados, habían sido ya representados en películas, las cuales tuvieron, por supuesto, éxito inmediato, lo que favoreció mucho a los jóvenes actores que interpretaron los papeles de la legión, siendo inmediatamente contagiados por la fama que les brindaban sus personajes.
El señor forgaro vivía con su esposa: Melinda, la mujer seguramente más activa de todo hazranuts, a quien nadie podía convencer de que los vidrios se limpiaban solos. Igual que su esposo era alegre por demás siempre agradecida por todo lo que le daba la vida, no se detenía en sus quehaceres domésticos ni por un segundo en todo el día y se dedicaba plenamente a su esposo y a sus tres hijos.
El menor de los forgaro se llamaba Morgan, en ese entonces tenia unos diez años, y era el único que había llegado a la familia cuando ya su padre era famoso, por ello acostumbrado a la fama había desarrollado una personalidad extrovertida y carismática, amado como a sus dos hermanas mayores, pero mimado un tanto mas por ser el mas pequeño; acostumbraba llevar muy bien su “reclusión” en hazranuts (como Nadukka acostumbraba llamarlo), siempre divirtiéndose a costas de la menor de sus hermanas mayores: Kiff . Cuando kiff nació su familia era medianamente normal pero para cuando tuvo suficiente conciencia (aun viviendo en el mundo exterior) se dio cuenta del provecho que podía sacarle a la situación, siempre fue inmensamente popular, la mas bonita de su colegio, la encargada de marcar las tendencias y modas pero no con muchos dotes para el estudio, y justamente las pocas luces de kiff la convertían en la victima perfecta de las bromas de su hermano.
La mayor de los hermanos era un caso aparte: Nadukka Forgaro tenía ya 16 años, era la clásica adolescente rebelde, capaz de llevarse al mundo por delante; inteligente, sarcástica y con talento para el mando. Marcaba aquella personalidad dominante su espectacular cabello rojo y sus enormes ojos azules, pero sobre todo su facultad para meterse en problemas.
La mansión Forgaro era uno de los lugares más extraños del mundo.
Un jueves como cualquier otro…
-¡Kiff! ¡Kiff!- Morgan sacudía bestialmente a su hermana.
-¿Qué sucede?-Kiff tenia tanto sueño que le costo descomunalmente abrir un ojo- Morgan, ¡déjame en paz!- le suplico y volvió a taparse hasta la cara.
-pero mama dice que te levantes, ya va a ser medio día.
-¡¡¡ ¿Qué?!!!
El sueño se esfumo de la escena y Kiff quedo de pie en un instante, saltó de la cama al pasillo con tal apuro que al enredarse con las sabanas cayó de boca al suelo. Morgan se hizo a un lado para que no lo atropellara.
-¡Annat me va a matar!- vociferaba la joven mientras corría de un lado al otro sin hacer nada.- ¡hace horas que tendría que estar en su casa!
Lanzando cosas de un lado al otro atravesaba la especialmente amplia habitación, la cual a penas estaba iluminada con las persianas bajas y las luces apagadas, lo que facilitaba que kiff con su apuro y su torpeza se tropezara con todo.
De pronto se paro en seco y respiro hondo.
-luz: ¡prende!- ordenó a un oyente invisible y las luces efectivamente se prendieron, dejando al descubierto todos los rincones del aposento. En la pared, sobre la cabecera de la cama se hallaba una enorme foto casi en tamaño real de Kiff y algunas de sus amigas, todas con peinados y ropa muy similar, un enorme estante lleno de peluches y una clara tendencia al color rosado, el cual podía verse no solo en las paredes, el suelo y los adornos, sino también en las sabanas, almohadones, cortinas y en cada superficie posible.
La pared izquierda estaba completamente ocupada por un enorme ropero, cuya puerta era casi un metro mas alta que la misma Kiff, junto a ella una pantalla se iluminó mostrando de pronto la silueta de una mujer virtual vestida como una secretaria.
- buenos días Kiff- la saludo sin dar cuenta de su apuro- ¿ya quieres el horóscopo de hoy? ¿O primero ordenaras el desayuno?
- estoy muy apurada, solo quiero vestirme, ¡ya debo irme!
- ¿colores de preferencia?- la interrogo nuevamente la mujer.
Mientras Kiff se desesperaba por terminar de aprontarse, Morgan escuchaba desde el umbral de su puerta, sentado contra la pared. Su hermana salto por encima de él de camino a la lujosa escalera de mármol.
-¡dile a mama que estoy en lo de annat ayudándola con su fiesta!- gritó la chica al tiempo que llegaba al pie de las escaleras.
- bueno, - respondió su hermano sospechosamente servicial- ¡mejor no lleves sombrero!- acoto este al ver que ella abría el placard junto a la puerta de entrada y sacaba su mochila y una visera de tenis. – ¡Está increíblemente nublada afuera!- termino de gritarle cuando ella ya cerraba la puerta.
Muy tranquilo Morgan emprendió el camino a su habitación, en ese momento se abrió otra puerta en el pasillo y Nadukka apareció toda despeinada con una camisa enorme que le servia de pijama.
- ¿Se puede saber por que hacen tanto escándalo? ¡Son las cinco de la mañana!- se quejo Nadukka mirando somnolienta a su hermano.
- No lo sé – se defendió Morgan- Kiff esta cada día más loca…
Tras decir estas palabras ambos se voltearon para ver abrirse de súbito la puerta de calle. Hecha una furia, vestida precariamente y notoriamente agitada Kiff subió a grandes zancadas la escalera con la clara intención de acogotar a su hermanito. Quien ya en plena carcajada corría a su alcoba y trancaba la puerta tras de sí.
Nadukka puso los ojos en blanco y regresó a dormir, mientras su hermana despotricaba contra la puerta de Morgan.
Así comenzaba un jueves como cualquier otro en la mansión Forgaro.
Un poco antes del verdadero medio día, con la luz entrando a raudales en el comedor y con la agradable temperatura de la primer semana de verano, el señor Forgaro se sentía lo suficientemente cómodo como para finalizar de una vez por todas el capitulo diez de su nuevo libro, el cual entre un problema y otro había estado postergando desde hacia ya mas de una semana; lo que necesitaba sin dudas era un poco de paz, algo bastante difícil en aquel lugar.
-hoy es un día de inspiración ¿he?- le susurro su esposa al pasar junto a él por séptima vez con la aspiradora.
-si, es mas: creo tener el subtitulo para el libro.
-¡esas son buenas noticias! ¿Cuál es?- ahora la señora Forgaro limpiaba los vidrios de la enorme puerta ventana que desembocaba al hermoso patio inundado de flores.
A su esposo la ágil limpieza matinal asombrosamente repetitiva no le asombraba en lo mas mínimo, inclusive en un momento levanto la computadora compacta en la que escribía para que la mujer le sacara brillo nuevamente a la mesa ya súper hiper limpia.
- ¡MAMA! ¡MAMA! ¡MAMA!- los gritos desesperados de Morgan se escucharon desde el segundo piso.
-¡lo sabia!- el señor Forgaro abandonó su posición de inspiración poética- era mucho esperar que las cosas se mantuvieran tranquilas.- suspiro resignado.
-¡MA…- el grito se interrumpió de súbito y se escucho el golpe de una puerta al cerrarse fuertemente.
La señora Forgaro con una mezcla de enojo y cara de “lo mismo de siempre” dejo el plumero con el que limpiaba por tercera vez la biblioteca de la sala, esgrimió una escoba con gesto amenazante y se encamino decidida a la escalera de mármol (reluciente).
Todas las puertas del pasillo estaban cerradas, la habitación de Kiff estaba vacía, también la de Nadukka, así que con gran resolución se lanzo hacia la alcoba de Morgan.
Allí en total tranquilidad se encontraba Nadukka con el control del video juego en las manos y totalmente concentrada en la gigantesca pantalla plana donde dos naves espaciales se debatían en una emocionante carrera.
-Nadukka, querida, ¿Dónde esta tu hermano?- le preguntó su madre con voz suplicante.
-no lo sé- se quedó pensativa- estábamos jugando una carrera y como de costumbre le gané, me gritó algunas cosas y se fue ofendido.- se encogió de hombros y regresó su atención al juego.
La señora Forgaro estuvo a punto de volver a hablar, pero todo parecía estar tan en orden que no cabía objetar sobre aquella respuesta. Ya se encontraba decidida a irse pero recordó anteriores hazañas de su hija mayor y se detuvo a revisar debajo de la cama y dentro del ropero.
-ya te lo dije, Morgan no esta aquí- insistió Nadukka sin despegar la vista del juego.
-espero que así sea- le respondió su madre mirándola de soslayo.- si vuelves a hacerle otra cosa como…
-si mama, si, no le he hecho nada…
La mujer, algo sorprendida de la inocencia de su hija, volvió a recorrer los rincones de la habitación con la mirada, salió cerrando la puerta tras ella y como para descubrir justo a Nadukka con las manos en la masa la volvió a abrir rápidamente. Pero no, ella estaba allí de espaldas.
-no estoy haciendo nada- le dijo Nadukka levantando ambas manos aun con el control como si le estuviera apuntando con un arma.
Ahora mas segura, la señora Forgaro, se alejó finalmente dejando parcialmente sola a Nadukka. Quien escucho expectante como su madre bajaba la escalera y sus pasos se perdían en el piso inferior. Tranquilamente se puso de pie dejando el control en el suelo.
-¿viste que no te iba a encontrar?- preguntó mirando en dirección a la puerta de entrada.
Colgado, atado y amordazado con una media de nylon en el perchero detrás de la puerta se encontraba Morgan completamente indefenso, y aunque intentaba zafarse no le estaba resultando bien.
-esto es muy simple- le explicó Nadukka a su hermano- solamente me tienes que dar tu palabra de que guardaras el secreto, tomaré…- miró en derredor buscando una victima- bueno, algunas de tus pertenencias personales y las tendré secuestradas hasta que consiga algo mejor con que extorsionarte, realmente te conviene tener la boca cerrada. Deberás prometérmelo- le exigió apuntándolo con el dedo.
Morgan, sin muchas señales de sumisión, intento zafarse nuevamente y se retorció en el lugar emitiendo un leve “mm-mm” que no pareció de aceptación.
Como proviniendo de un viejo recuerdo, Nadukka encontró al fin la victima de secuestro que estaba buscando, se acercó a un costado de la cama y con las manos recorrió el fantástico piso de madera, aunque Morgan no alcanzaba a ver lo que hacía su hermana sabía muy bien de que se trataba, ya que hacía unos años, ella misma le había ayudado a fabricar aquel pequeño escondite casi “ilegal”. Nadukka levantó su mirada hacia él con una malévola sonrisa al tiempo que se escuchaba un leve “crack” que finalmente confirmaba sus sospechas.
Junto a la cama una pequeña puerta trampa escondía un refugio indetectable donde Morgan, al contrario de las costumbres de Hazranuts, almacenaba una buena cantidad de golosinas completamente fabricadas a base de azucar. Algo que la política del pueblo no admitía por ciertas contradicciones médicas. Sin signos de piedad, Nadukka fue por una caja a su alcoba y colocó allí todos los deliciosos manjares prohibidos y se los llevó quien sabe a donde.
Morgan, derrotado, estaba listo para prometer que guardaría el secreto de su hermana y ella pareció notarlo, ya que al volver se paró frente a él y le dijo:
-Mira enano, ahora estas colgado del perchero pero no me cuesta nada ampliarte el panorama, si llegas a traicionarme de algún modo de donde vas a colgar va a ser de la ventana. ¿Me oíste?
-Msta mbien- este respondió aun con la media en la boca.
-Bueno, te voy a soltar, pero si llegas a hacer alguna tontería te tiro por la ventana.
-Nadukka te busca…- de repente la puerta se abrió casi golpeando a la chica en la cara y dejando a Morgan textualmente “entre la puerta y la pared”.- ¿qué sucede aquí?- por una fracción de segundo pareció que la señora Forgaro no había comprendido lo que sucedía.
Nadukka se dio cuenta que estaba tan concentrada en lograr que su hermano le prometiera silencio que no había escuchado los pasos de su madre al subir por las escaleras.
La señora Forgaro, fiel a sus instintos, no tardo ni un segundo en descubrir que no se trataba de una casualidad el hecho de casi darle en la cara con la puerta a su hija, el gesto nervioso la delataba. Como en un arrebato de locura sus ojos parecieron desorbitarse al tironear del picaporte, y ya estando dentro de la habitación, pudo ver a a su hijo más pequeño atado y amordazado colgando de su propio perchero. Los colores comenzaron a subir a su rostro y para cuando a Nadukka le llegó a la mente la idea de escapar, ya era decididamente demasiado tarde.
-¡inconsciente!... ¡desmedida!... ¡incorregible!- desde el piso inferior se oían los aterradores gritos de la alegre señora forgaro.
Nadukka puso los ojos en blanco y sin realmente escuchar lo que su madre le estaba diciendo se fue a su habitación arrastrando los pies, enojada consigo misma por no haber prestado atención a los pasos en la escalera. Para cuando cerraba la puerta de su propio cuarto escucho como su madre, afectada por intentar desatar los nudos indesatables culpables del secuestro momentáneo de Morgan, le gritaba:
-… y te vas a tu habitación jovencita! ¡Estas castigada! Hasta… ¡hasta siempre!- ¡paf! La puerta de Nadukka ya estaba cerrada.
La chica hizo un gesto de incredulidad con la cabeza y se fue a su escritorio, donde reposaba su fiel computadora, la abrió y encendió, y sin perder tiempo le envió un mensaje al celular de Lukas, su mejor amigo. Quien según sus cálculos debería ahora encontrarse con el señor Forgaro en el piso de abajo, escuchando en ese preciso momento los gritos de su madre, al menos eso suponía que le había ido a avisar su madre cuando la descubrió “negociando” con su hermano.
“Espérame en la Oportunidad”- escribió a Lukas- me libro de esto y voy para allá.
Nadukka entreabrió la puerta para, efectivamente, oír como la voz de lukas reverberaba en el hall al despedirse con una disculpa del señor Forgaro. La chica se volvió hacia su ropero, el cual tenía cierta semejanza con el de Kiff y activo el visor electrónico que en el caso de su hermana servía para anunciarle su horóscopo matutino, encargarle el desayuno y combinarle la ropa. Pero no fue nada de esto lo que ella hizo: en lugar de una mujer prolijamente vestida el personaje virtual que le devolvía la mirada era ella misma en miniatura.
-tranca la puerta por dentro- le ordenó a la pantalla del ropero.
Un “crack” de aceptación provino de dicha puerta.
-programa mi voz de arrepentimiento y el típico “no quiero ver a nadie”- le dijo luego.
Para Nadukka era algo evidentemente normal, algo programado desde hacia años, su voz completamente natural respondía a quien quisiese entrar en el cuarto durante sus inadecuadas ausencias, convenciendo incluso a la misma señora Forgaro.
Sin notorias marcas de remordimiento sacó su mochila del mismo placard, puso en ella la computadora y se abrió paso por la enorme ventana de madera, buscó sin mucho esfuerzo entre la tupida enredadera que cubría la pared trasera de la mansión y sus manos rápidamente encontraron los escalones que en cada castigo la llevaban a su libertad improvisada.
Por algunos callejones detrás de las mansiones jamás circulaba nadie, esa era la trayectoria perfecta que Nadukka tenía siempre calculada, se dirigía hacia “la oportunidad”, una pequeña brecha en la reja limítrofe de Hazranuts, la cual no se llamaba así por casualidad, esta debía su nombre a algunos de los niños más grandes del pueblo, un torpe error de fabricación que nunca fue subsanado y por supuesto tampoco denunciado, ya que los mismos niños se encargaron de que fuera un secreto y jamás dejara de serlo. Pero con el tiempo la curiosidad por el mundo exterior fue siendo menor hasta que solo quedaron dos personas en Hazranuts pendientes de su existencia: Nadukka y Lukas, por supuesto.
Lugo de pasar la zona habitada de Hazranuts, Nadukka por fin llegó al lugar donde podía circular desprevenida, lo que se llamaba la zona suburbana de Hazranuts, donde las mansiones quedaban atrás y se hallaba el enorme parque circundante del pueblo. Se trataba de un gigantesco espacio cubierto de tupidos árboles frutales intactos desde muchos años antes de que el pueblo existiese, a penas las manos humanas habían creado algún que otro sendero rodeado de unos bancos característicos de plaza, coronado en el centro exacto por una descomunal fuente de la que emanaba agua directamente de un río subterráneo, y la cual en un principio era objeto de admiración por parte de las familias del lugar, pero que ya prácticamente todos habían olvidado. Nadukka atravesó dicho parque con el paso apurado y llegó al fin a la monstruosa reja que dividía aquellos dos mundos: el que tanto admiraba y… en el que vivía.
Detrás del último árbol esperaba Lukas, un joven de la misma edad que Nadukka, de ojos y cabello negro azabache, el cual le caía de forma despreocupada sobre el rostro pero con una mirada de recurrente preocupación, lo que lo diferenciaba claramente de su intrépida amiga.
-estaba preocupado- le dijo a Nadukka alternando miradas hacia ella y hacia el parque- ¿Qué hiciste?
-me encargue de que tuviéramos una divertida tarde en este convento de señoritas.
-¿Cómo?- pregunto lukas algo contrariado
-ya vas a ver – le dijo como única respuesta mientras se sacaba la mochila para caber por el espacio que dejaban tres varas faltantes en la reja.- vamos a la cueva, Boris dejó hace una horas allí mi ultima adquisición.
Lukas, ni la mitad de emocionado que Nadukka, miró con recelo la enorme reja que momentáneamente los dividía, colosal he indestructible se cernía casi hasta el cielo y preocupado otra vez desvió su atención hacia el parque antes de comenzar a caminar.
-¡vamos!- lo apremió Nadukka al descubrir que se había retrazado.
Tras pasar la reja los esperaban cinco minutos de caminata por el bosque, donde no había bancos ni fuentes, inclusive los árboles parecían más desordenados que en el interior de hazranuts, hasta los pájaros hacían más ruido y solo unas sutiles marcas en el pasto natural, creadas por sus idas y venidas, los guiaban hasta “la cueva”.
La cueva se hallaría luego de cruzar el bosque resguardada como siempre al pie de la montaña, no existía lugar más prohibido que aquel. Allí desde siempre Nadukka guardaba las cosas ilegales que le eran imposible guardar en su propia casa, y era el punto de conexión con su proveedor exclusivo: Boris Trateas, el aviador que generalmente se encargaba del negocio de las importaciones hacia hazranuts. Nadukka había encontrado un aliado en aquel tipo, ya que lejos de importarle los “asuntos ecológicos”- como el mismo les llamaba- solo le interesaba casi ser dueño del monopolio de esta millonaria ciudad con el exterior. Así que de vez en cuando, tras un capricho y con una simple llamada de por medio la chica conseguía lo que quisiese- fuera lo que fuera- esa misma semana. Y esta vez se trataba de…
-¡cuatriciclos!- exclamó Lukas cuando por fin llegaron al resguardo de la cueva.
-¡y los mejores!- aseguró Nadukka, y luego de unos segundos de mirarlos embelesadamente, en un arrebato, se subió a uno de los dos que habían y miró a su amigo- ¿Qué estas esperando? ¡Vamos!
Algo dubitativo Lukas contempló la situación, y tras pensarlo por enésima vez montó el otro.
-no sabia que siendo a energía solar podrían ser tan… grandes- opinó el chico mientras investigaba el tablero del vehiculo.
Nadukka lo miró con las cejas levantadas y su gesto le bastó al chico para comprender obviamente funcionaban a gasolina.
Recorrieron las partes mas descampadas cercanas a la cueva, a Nadukka le gustaba arriesgarse pero no era tan tonta como para dejar que la vieran. Sin embargo desoyendo los preocupados comentarios de su amigo, probo una y otra vez el máximo de velocidad que le permitía el vehiculo. Y no mostró señales de querer detenerse hasta que un enorme avión pasó por encima de ellos en dirección al aeropuerto privado de Hazranuts. Lo extraño de esto era su inusual tamaño y diseño para ser avión de carga, el cual era del único tipo que podría encontrarse aterrizando allí un jueves por la tarde.
-un jet privado- comentó Lukas sacando a Nadukka de su ensimismamiento y deteniendo su cuatriciclo detrás de ella.
-Vamos a acercarnos- ordenó Nadukka y sin dejar tiempo a que su amigo respondiera encendió nuevamente el motor.
Avanzaron por detrás de las rocas para no ser vistos, rodearon la reja del aeropuerto y se ubicaron lo más cerca posible, de repente Nadukka se mostró muy interesada en descubrir la identidad de aquellas personas.
-Nadd, nos van a ver… ¿no seria mejor…- balbuceo Lukas retorciéndose las manos por los nervios.
-shhh- le dijo Nadukka como única respuesta- ¡están bajando!
Efectivamente la portezuela se estaba abriendo y el personal del aeropuerto sacaba maletas de un compartimiento aparte, por la escalera bajó primero una mujer adulta, rubia y bastante despampanante para su edad, llevaba un abrigo de piel hasta las rodillas y unos carísimos zapatos de diseñador, con las muñecas y el cuello atestados de joyas, y aunque los chicos no podían verlo por la distancia y porque llevaba unos exagerados lentes de sol, tenía dos fríos y brillantes ojos como diamantes.
-un sacó de piel…- murmuró Lukas- será mejor que sea sintético o algunos vecinos harán una hoguera en la plaza para quemarla.
-¿crees que sean nuevos vecinos?
-si, ya lo creo… ¿sino que harían aquí con todas esas maletas?
- pero ¿Dónde vivirán? No hay ninguna mansión libre…
-mira, alguien esta llegando desde la reja de Hazranuts, ¿no son los Jhonson?
Nadukka asomo un poco mas la cabeza por encima de la roca, y pudo ver que efectivamente Lukas tenia razón, los Jhonson, la familia de la mansión continua a la suya se acercaban con sonrisas radiantes a la mujer que ya había descendido. Antes de que llegaran a su encuentro un hombre comenzó a bajar por la escalera del avión para susurrarle algo en el oído a la que parecía ser su mujer. De espaldas anchas y cabello aun más rubio que su esposa, el hombre aparentaba gran cantidad de dinero pero poco interés por la ecología, si bien no es algo que siempre se pueda leer en la apariencia de alguien, en este caso era evidente.
Las dos familias comenzaron a conversar animadamente una con otra, seguramente puliendo temas de aburrido interés para Nadukka, por ello, giró su cuatriciclo en derredor del de Lukas y se dispuso a retirarse, exponiéndose a ser vista, algo que ya no le importaba, para ella era obvio que tanto como para las leyes de Hazranuts como para sus habitantes daba igual un cuatriciclo que un saco de piel y por instinto llegó a la conclusión que a ese tipo de personas no le interesaría denunciarlos.
- Vamos, en el valle de los olivos podremos jugar una carreras.- le dijo a su amigo estando ya de espaldas a la reja y casi olvidada por completo del asunto anterior.
- No lo puedo creer- recibió en un balbuceo como única respuesta de parte de Lukas.
Nadukka se volvió a mirarlo y lo encontró arrodillado muy cerca de las rocas que servían para cubrirlos, mirando con la boca semiabierta hacia el aeropuerto
- ¿qué?- le preguntó la chica con cierto tono de impaciencia.
- No, no puede ser… - le respondió él esta vez.
Pensando que no iba a recibir una respuesta más clara se bajó del cuatriciclo y se paró detrás de Lukas mirando en la misma dirección que él. A unos metros del avión, las dos familias aun conversaban y los encargados del aeropuerto aun sacaban maletas del compartimiento de equipaje. Pero en la escalinata de ascenso se hallaba alguien más que antes Nadukka no había visto: un joven rubio de postura altanera, que sin lugar a dudas era el hijo de los nuevos vecinos. El chico se encontraba de perfil, apoyado en la baranda de la escalera intentando una y otra vez llamar desde su moderno celular, pero aparentemente sin buenos resultados.
- ¡que tonto!- se burló Nadukka. – dentro del perímetro de Hazranuts jamás logrará hacer una llamada al exterior.
Cuando terminó de decir estas palabras, movido por una enorme casualidad, o quizás no, el chico bajó el celular y volvió el cuerpo y la mirada directamente a donde ellos se encontraban. Inmediatamente Nadukka tironeó de Lukas para esconderlo detrás de las rocas junto a ella.
- ¿nos vio?- le preguntó a su amigo luego de un instante de silencio.
- no sé si nos vio a nosotros, pero eso seguro que sí lo vió- le respondió Lukas señalando la mitad del cuatriciclo de Nadukka que se hallaba fuera del amparo de las rocas.
La chica se puso cautelosamente de pie y se asomó solo lo necesario para ver donde se encontraba el joven misterioso. Suspiró con alivió al ver que ya se encontraba cerca de sus padres aunque ya no intentaba hacer funcionar su celular.
- Creo que nos salvamos- le dijo a su amigo volviendo a sentarse junto a él detrás de las rocas- ¿se puede saber por qué te sorprendió tanto ver a ese tonto?
- ¿aun no te has dado cuenta de quien es?- le preguntó Lukas con los ojos exageradamente abiertos.
La mirada de Nadukka le bastó como respuesta.
- ¡es Démian Fox!
- ¡Ah! ¡Qué bueno!- respondió Nadukka con un clarísimo tono de ironía, y vigilando nuevamente hacia el aeropuerto se apresuró a sacar el cuatriciclo de la vista de aquella gente. -¿y debería saber quien es porque…
- ¡porque es el que interpreta a Jean- Luc en la Legión del Dragón!
Lejos de interesarle el dato, Nadukka ya se encontraba otra vez sobre su cuatriciclo cuando sonó su celular.
-¡Ay no! Estas si son noticias,- dijo leyendo la pantalla del mismo- ¡y malas, muy malas! Mi madre acaba de descubrir que no estoy en mi habitación. ¡Voy a matar a ese enano!
Lukas tuvo que reaccionar muy rápido para alcanzar a su amiga en el camino hacia la cueva.
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He copiado tu relato a mi ordenador y me lo voy a leer despacito.
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| Enviado por Santos el Mié, 05/11/2008 - 18:47.muchas gracias, igual no es mucho, mira que es super sencillo y se lee solo, gracias!!! (andru) realmente que nadie me llama andrea, jaja
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| Enviado por Andru_L.F.D.ar el Mié, 05/11/2008 - 18:52.bienvenida .te felicito directora escribes hermoso besos.
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| Enviado por MONICA DENIS el Mié, 05/11/2008 - 23:08.muchas gracias... realmente me gustaria recivir mas opiniones, fue la unica motivacion para publicar aqui, veo que hay notificadas muchas lecturas pero poquitas respuestas!!! snif snif... al menos un "es lo peor que he leido" jaja mientras sea sincero!
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| Enviado por Andru_L.F.D.ar el Jue, 06/11/2008 - 02:26.tecnicamente yo cero opinion pero a sabienda de todo lo q eres en tu trabajo cuando lo lei supe q sabias lo q hacias a y bienvenida compatriota besos.
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| Enviado por MONICA DENIS el Jue, 06/11/2008 - 02:30.No te desmotives que escribes muy bien yo no llego a leer entero un relato no soy de leerlos muy seguido pero aqui hay muchas personas que los leen sigue adelante y no bajes los brazos por favor que aqui todos tratamos de compartir ideas sentimientos estilos y opiniones .saludos
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| Enviado por Dario el Jue, 06/11/2008 - 02:32.un gusto dario, intentaré hacerlo!
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| Enviado por Andru_L.F.D.ar el Jue, 06/11/2008 - 05:03.como ideaste el nombre de los personajes? me parece increible que exista alguien mas que use el nombre "nadukka", es una coincidencia muy bizarra! como se te ocurrio?
aclaracion: a mi dicen asi desde hace mucho, se transformo en mi apodo a los 12 años.
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| Enviado por Nadukka el Lun, 24/11/2008 - 02:24.¡Simplemente suena bien! (Para resumirlo de algún modo.)
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| Enviado por Andru_L.F.D.ar el Mar, 25/11/2008 - 05:51.