Agonía
Aunque tantas veces he imaginado este momento, se me torna imposible hallar el oportuno adjetivo que lo califique. El aire ya a mis pulmones rociar se niega, el motor de mi corazón funcionar tampoco quiere, ya pronto las tinieblas a mis párpados cubrirán por siempre.
Pero..., de qué me quejo??? Fue mi estúpida falta de cordura la invocadora de mi letal tormento, provocado por el irreversible desliz sobre mi garganta de este dulce y letal elixir. El que quizá me conducirá a un inefable y superior estrato, donde a todo viviente la admisión será negada.
Entre dos infinitos tiempos de oscuridad, de un incierto origen y un fin enigmático; la chispa de mi vida ha deslumbrado. Mas en este instante, porque así es mi voluntad, su luz extinta será.
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