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Alas Negras Capitulo 2: segunda parte

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Hola ¿como estan?.
Gracias a todos los que me siguen con esta historia, gracias por sus comentarios, y sus animos me hacen muy feliz y me dan más ganas de escribir
Perdón por haber tardado tanto, es que no tenia tiempo para nada ultimamente.
Espero les guste.
Que tengasn un bello día.
Nos vemos en el próximo.
Alas negras

Capitulo 2: segunda parte

¿Que pasaba conmigo? No tenia idea.
¿Como o por qué justo ahora sucedía esto? Tampoco lo sabía.
Mi corazón latía rítmicamente en mi interior, impulsando la sangre a través de mis venas de la misma forma que sucedía en las demás personas.
Entonces ¿que había de diferente en mí para ser torturada con semejante castigo?
Mi mente había colapsado.
Las únicas respuestas que poseía eran inciertas, limitadas y fuera de foco.
La garganta la tenia atada, evitando el desbocado torrente de palabras sin sentido que deseaba gritar.
Amortiguando cada miedo e inseguridad, cubriendo mi cuerpo bajo la capa misma de la mentira.
Y dolía, dolía por dentro el tener que fingir una sonrisa y decir “estoy bien” cada vez que preguntasen ¿como estas?; cada vez que una mirada preocupada se asomara por el marco de una puerta o un saludo se perdiera en el silencio de una angustiosa mirada.

Deje caer mi cabeza en el pupitre, mientras intentaba prestar algo de atención a las argumentaciones que daba el profesor, sobre la enredada contienda de la segunda Guerra Mundial.
Pero estaba cansada, y los pocos ánimos que aun guardaba, se hallaban descansando en la punta de un abismo.
Mis pensamientos vagaban en las obscuras aguas de mi vida, en las entrañas de un incierto futuro.
Nunca me había detenido a pensar mi muerte,- ¡ni siquiera el tiempo de vida que tendría! -. Pero ahora que la duda acorralaba cada nuevo segundo, cada nuevo minuto, cada hora...una sensación nueva experimentaba mi cuerpo.
Miedo.

Miedo a no saber distinguir la muerte; a las apuestas en contra de mi mente, a la realidad disfrazada de cuento, o al cuento que mis manos palpaban real.
Y a pesar de todo, solo tenía una certeza en mi interior.
Todo había comenzado el día en que lo conocí.
Sostuve mi pequeño almanaque de bolsillo en alto.

Miércoles 1 - rodeé la fecha en rojo.

Chanel me espió curiosa.
Fingí no haber notado su interés. No tenia sentido alguno decirle, si ni siquiera palabras coherentes podría hallar para explicárselo.

-Wells – levante el rostro.
El profesor camino a paso lento acercándose al sitio en donde me encontraba.
Sus ojos neutros aguardaron mi respuesta a una pregunta que jamás escuche.
Chanel me observo nerviosa
_Puede repetir la pregunta, por favor. - solicite.
El arqueo las cejas, y la campana sonó antes de que sus labios pudieran emitir algún sonido.
Junte mis cosas precipitadamente y me abalance hacia la puerta.
No quería otra tarde en la vieja habitación del pasillo izquierdo, junto a un tipo de aspecto exhausto con más problemas que yo misma. Además una tarde con el psicólogo estudiantil solo atrasaría aun más mi castigo.
Y aquella era una de las cosas que menos deseaba.

La escuela se hallaba dada vuelta, y por todos lados rostros alegres chocaban contra mí.
El Baile de Otoño se acercaba a pasos agigantados hacia nosotros.
Nuestro instituto conserva la antigua tradición de festejar todos los años la llegada de mencionada estación. Suena tonto, si lo se.
Según tengo entendido, y si aun no he perdido totalmente la cabeza, fue alrededor de los 50' cuando se comenzó a implementar dicha celebración, solicitada y llevada a cabo por un tal Manuel Guerrillo, director en ese entonces del instituto Saint Javier.
No había lugar libre, toda pared, muro o pizarrón llevaba la noticia con un lazo rojo alrededor.
El rumor se esparcía de boca en boca, produciendo en cada nuevo estudiante el entusiasmo y tensión que tal hecho significaba.
Por supuesto había a quienes no les interesaba – yo soy un ejemplo- y su día seguía transcurriendo de la forma típica de un viernes cualquiera.

_Es hermoso ¿no lo crees Al? _ pregunto Chanel.
Levante la vista de mi casillero.
_¿Que cosa?
_¡Al! – me reclamo – ¿en que luna andas?.No me has escuchado en todo lo que va del día.
_Lo siento.-dije apenada
Introduje los libros en mi casillero, y saque los de la siguiente área.
Ella resoplo.
_Me refiero a eso - se dio media vuelta y lo apunto.
Un inmenso cartel, pintado delicadamente sobre tela vegetal, abarcaba casi la totalidad del pasillo central. Contrastando los colores, entre un dorado intenso para el fondo, y un amarillo crema, para las letras y la atracción principal del cartel - que consistía en la silueta de un hombre y una mujer bailando -; mas abajo se mostraba en números movibles los días restantes para el gran evento.

Me pareció escuchar un suspiro de parte de Chal, y no, no era mi imaginación esta vez, ella había suspirado. Su miraba se hallaba perdida en la calidez del intenso dorado de dicho cartel, encontrando en ellos algo anhelado.
La observe un par de minutos, y no me fue difícil entender lo que quería.

Esta vez fui yo la que hizo un largo suspiro.
Me dirigí a ella.
_ ¿Si quieres podemos ir?
Ella torció el gesto.
_ No, es muy tonto – ella mentía.
_No creo que sea tonto.
Ella me dirigió una de esas miradas de “ahora no me vengas a decir tal cosa”.
_Bueno tal vez si, un poquito. Pero Chal esa es mi opinión, no la tuya.
Balancee el peso de mis libros a uno de mis brazos, mientras el otro descansaba sobre mi cintura.
_Tu quieres ir – afirme.
Ella levanto el dedo para discrepar.
_No, no quiero una confrontación estúpida.
Cerré mi casillero.
_Has lo que quieras, pero avísame con tiempo, si escoges lo primero.
Y luego en tono de broma agregue.
_No deseo ser la peor vestida de todo el colegio, aun mi orgullo no he perdido.

Chanel sonrió.
_Gracias.

Nuestras amigas las “puros huesos”, no pararon de chillar y zapatear durante el único tiempo libre que se nos concedían fuera de la jaula, llamada institución.
Sus conversaciones rondaron todas en un mismo sentido llevando como centro la palabra “baile”.
Se las veía afligidas y nerviosas. ¡O dios!, y eso que faltaban mas de veinte días, no quisiera ni imaginármelas dentro de quince día, van a estar hechas unos toros con cuernos y todo.
Al menos, puedo confesar que me alegraron el día, con sus “tontuladas”.

_Al, lamento mucho que ayer no hayas podido ver a Eduard – la voz de Chanel, me regreso a tierra.
_No importa- conteste cuando me recompuse de la bajada - si ella me llegaba a cachar de nuevo en mi universo alterno me mataría -.
_Lo puedo ver hoy ¿verdad?.
Ella asintió.
_Hoy no tiene control, por lo que supongo que no estará tan cansado.
_Entonces no hay problema, hoy a la tarde me reporto en su cuartel general Chal.
Nos reímos.
_O si, y tomare nuevamente su orden del pasado jueves como una advertencia para hoy.
Levante mi brazo y gesticule un saludo militar, ella me siguió.

En las afuera del colegio, mas exactamente sobre las veredas de este, una gran masa de estudiantes se hallaba amontonado.
Observe a Chanel, y ella me devolvió la misma mirada.
Fui la primera en hablar.
_ ¿Que habrá pasado?
_No tengo la menor idea.

Entre gestos, y empujones avanzamos, librándonos de uno que otro mastodonte.
A medida que nos acercábamos, los murmullos iban creciendo hasta llegar a ser gritos para nuestros oídos.

Allí entre el gentío de princesas y supuestos caballeros, un joven de silueta familiar sonreía falsamente.

_Michael – susurro Chal a mi costado.

Si, Michael se hallaba parado, con una sonrisa y un “escapar” tallado en sus ojos.
La solución llego a él cuando nos vio entre la muchedumbre.
Y con un alegre saludo vino hacia nosotros, antes despidiéndose de todos con un corto “adiós, y nos veremos si Dios así lo desea.”

Michael, mantenía una posición opuesta a la de Chal y yo, es decir, el si era aceptado entre los coronados.
Su buen físico, el trato de buen mozo que ejercía frente a todos, y su encantadora sonrisa, lo hacían ser más popular que el mismo Jhonn, quien había envidiado e incluso odiado a su perfecto rival.
Bueno, no perfecto, pero al menos mejor que cualquiera de ellos.
Puedo asegurarles que no había joven tan solicitado en el instituto como él.
Como lo se, porque yo he estado con él en casi todas las ocasiones, y créanme eran infinitas las cartas, mensajes, o gestos que recibía en el día, tanto que mas de una vez me escabullí de él. No quería molestarlo, ni ser considerada una carga por ser su amiga. El tenía su vida, y yo estaría feliz mientras él lo estuviera. Pero, a pesar de todo, nunca acepto ninguna proposición, y al final siempre me hallaba, exigiéndome una explicación de mi escape repentino.
No puedo decir mucho, y se que soy egoísta pero en realidad “me alegro que nunca se halla interesado en nadie” porque mi salvavidas pendía de una cuerda y el mínimo movimiento de la marea lo derribaría.
Nuestro pequeño circulo, siempre estuvo conformado por tres sombras; y no quería su cambio.
Luego de su mudanza a Irlanda, decir que la celebración corrió hasta la orilla opuesta del continente, no es mentir – por parte de los “hombres”- por que si las lágrimas fueran gotas de lluvia sobre tierra, el mundo en estos momentos aun estaría inundado – y me refiero por supuesto, al pesar de las “chicas”-.
Así que, si vamos a lo de hoy, no fue ni la migaja de lo que realmente habría sido si se hubiera avisado su aparición.
De la que aun no sabia el porque.
Le lance una mirada acusadora, el inmediatamente la sintió y me dirigió una sonrisa.
Se estaba disculpando.
_ ¿Sabes lo que has causado?
_Pero yo no lo sabia – se disculpo.
Bufe.
_Si como no, ahora de ser las ratas de laboratorio hemos pasado a ser las siguientes al sacrificio – hice recorrer mi dedo como si fuera un cuchillo sobre la piel de mi cuello, anunciando “mi muerte”.
El lanzo una carcajada, y Chanel se limito a sonreír con el alma expuesta.

_ ¿ y que querías que hiciera Al? Estaba cansado de estar entre las cuatro paredes de un cuarto de hotel, como el naufrago que espera a sus “salvadores de poca memoria”.
_Si, tienes razón – replique – pero de todos lo lugares interesantes de la ciudad, debías elegir el instituto
El se encogió de hombros.
_Creí que era caso olvidado. Ya sabes como son esas personas hoy eres su rey, mañana serás su vasallo.
_En eso te doy la razón.

_Oye Michael, hablando de hoteles ¿en cual estas?-pregunto Chanel.

Michael se rasco la barbilla – típico gesto que ejecuta cuando se supone que esta pensando-.
_mmm... no recuerdo el nombre, pero es uno de esos nuevos.
Mi corazón se detuvo. ¿A caso el estaría en el...?.

_ ¡Amerian! – exclamo Chanel.
Escuche la afirmación de Michael, el eco de una risa, y voces, pero no las comprendía, para mi eran murmullos sin sentidos, demasiados lejanos para poder distinguirlos bien.
Deje de respirar, y me perdí en las pisadas de una caminata, de una voz...
“Amerian”- aquella palabra resonó en mis adentros.
¿A caso eran coincidencias?¿ o realmente algo pasaba?.
No, no era el momento de ponerme a sacar conclusiones.
¿Que de malo tenia el hecho que mi mejor amigo se hallara viviendo bajo el mismo techo de aquel joven?
Él no era un delincuente ni tenia actitudes rudas, en realidad era a la inversa, parecía sincero y confiable, o eso me pareció aunque...

_ ¡Al!– Michael me sacudió.
Lo observe.
_ ¿Que sucede?
El frunció el ceño, y se alejo unos pasos de mí.
No entendí su acción hasta que Chanel hablo.

_No te preocupes – balanceo la cabeza en gesto negativo – ella a estado así los últimos tres días. Anda caminando sobre las lunas de Marte.

Sentí como mis mejillas ardían.
Había vuelto a soñar despierta.
Agache el rostro.
_Lo siento. - y de verdad lo sentía, pero no podía controlar mis acciones.
Michael me observo en silencio, mientras yo intentaba por todos los medios no despertar dudas en él.
Digamos que mi mejor amigo siempre había tenido un sexto sentido - demasiado desarrollado para mi suerte- y si en algún momento sospechaba algo, no quisiera ni imaginar como se lo tomaría. Michael era mucho mas creyente que yo en ciertas cosas, y en mi criterio era mejor no correr el riesgo.

_Nos veremos después Al – dijo Chanel.
Estábamos en la entrada del laboratorio, y ellos se estaban despidiendo de mí.
Michael nos había invitado a cenar, pero ante la negativa de ambas, no tuvo mas remedio que conformarse con nuestras sinceras disculpas, y pasar una tarde en casa de los Borthon.
_Recuerda que te esteramos esperando.
Sonreí.
_Cuídense
_Vos también.-respondió Chanel
_No nos falles – concluyo Michael.
_No lo haré.
Chanel comenzó a empujar a Michael.
_Bueno Alfred es hora de irnos.- me dedico una ultima mirada – adiós Al.
-Adiós
Los observe alejarse.
Antes de girar completamente hacia atrás, escuche hablar a Michael.
_No me llames así Chal – se quejo.
_Porque no, a mi me gusta tu segundo nombre. - respondió Chanel, el resoplo.

Y luego solo quedo el silencio, y el eco de sus voces en el aire.

Suspire.

Observe el aula vacía.
Me esperaba una larga tarde.

Mientras el líquido violeta se esparcía por todo el lugar, llenando el salón de una suave fragancia, no podía dejar de pesar en él.
En la tonta y hasta ridícula idea de encontrarlo, solo así, tal vez mi corazón se sentiría en paz.
Enjuague varias veces el trapo de piso, lo torcí; el agua jabonosa fue tomando un color, cada vez, mas obscuro.
Eran las siete de una tarde “normal” hasta ahora. Me hallaba en el tercer salón del segundo piso, terminando mis últimas labores de limpieza.

Pase una ultima vez el lampazo, y me decidí a tomar un descanso; después de todo no podría salir de allí hasta las ocho, y aun faltaban quince minutos para ello.
Me recosté sobre un pupitre, dejando, primero, todos los productos de limpieza y demás, acomodados en un rincón.

Mi cuerpo se hallaba exhausto y lo peor era que no podría dormir hasta acabar mis deberes de química e historia.

Una parte de mi agradecía este castigo, después de todo gracias a ello me había librado de la invitación a cenar por parte de Michael.
Era mejor evitar todo cruce con “esa” persona, al menos hasta que estuviera lista, y tuviera mis ideas en línea.
Desde pequeña nunca me había tomado en serio aquellas historias de fantasmas, demonios, o brujas.
¿Por que ahora lo haría?

Creo que es mejor creer que he perdido la cabeza, antes de aceptarlo ¿no?.
En mis oídos, la música sonaba suave y melódica, alejándome del tiempo y el espacio, de los lugares y las sensaciones, dejándome vagar más cómodamente en los confines de la locura, mejor dicho, de mi locura.

El celular vibro dentro de mi mochila, anunciando mi liberación.

Antes de retirarme, le pedí de favor a un portero de turno, que se encargara de guardar las cosas, disculpándome por no poder hacerlo yo, informándole que estaba realmente apurada a causa de un problema familiar. Por supuesto era mentira, y por supuesto me creyó.
Mentir es pecado, lo se bien, pero no iba a pegarme otro susto de muerte. No por hoy al menos.

Tire mi cabeza hacia atrás.

Los nubarrones de tormenta se iban alejando poco a poco, dejando deambular al solitario astro níveo en el obscuro firmamento.
Mañana, por lo visto, seria un buen día.
Las calles aun se hallaban húmedas y con algunos charcos alrededor.
No faltaba mucho para llegar a casa de Chanel, unas siete cuadras tal vez.

Baje mi rostro, a lo lejos en las penumbras, se divisaba una silueta.
Por la complexión y altura de dicho cuerpo podría eludir que se trataba de un hombre joven.
Di unos cuantos pasos hacia adelante.
El no se movió y eso me preocupo un poco.
A pesar de no distinguir nada “anormal” en el, no dejaba de sentirme inquieta a medida que avanzaba.
Intente distinguir algo más, tal vez el color de su cabello o su ropa.
Pero nada, no podía ver nada más allá de lo que él era para mí, una sombra.
Seguí caminando, lo roce, y en su toque sentí la calidez de alguien familiar, opacada por el soplo frío de sus labios.
-Ten cuidado – habían sido sus palabras.
Me di vuelta para encararlo, pero el no se encontraba allí, había desaparecido.
La dirección del viento guío mi vista hacia arriba.
Sentado sobre el irregular poste del semáforo, unos ojos claros me observaron.
Unos profundos ojos que producían escalofríos en mi piel por su cercanía.

Me dedico una última mirada y se desvaneció conformando la obscuridad de las sombras a las cuales pertenecía.

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Corazón de perro...

Hola amigo!!!¿como estas?.
Gracias pot tus constantes visitas y tus hermosos comentarios.
Me alegra que te siga pareciendo interesante...y te mantenga atrapado.
Y con respecto a lo escribir largo...jijiji a mi tambien me cuesta y he hecho como diez veces las misma parte tachando y volviendo a escribir...siempre es dificil...pero con paciencia se logra.
Y si te comprendo, yo ya tengo la historia completa de Alas Negras y su continuacion, tengo todo esquemas y hojas repletas, y no sabes como me muero por llegar a las partes realmente importante pero primero tengo que aclarar otras cosas...asi es mejor ser paciente...jijiji y sueño lograr terminarla y que te siga pareciendo interesante hasta lo ultimo.
Que tengas un bello día.
Nos seguimos leyendo...
Adios...

Enviado por Gise el Jue, 17/12/2009 - 15:03.
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Gise

vs tenes algo que a mi me hace mucha falta,
ganas de escribir cosas largas...

por sierto, muy buena esta parte, sigue prodiciendome intriga, y ademas me da la sensacion de una pelicula de adolescentes, claro que mesclada con una de terror o suspenso.

A, lo de los tres chacales, los quiero hacer de nuevo pero mas largos, pero como dije, me cuesta escribir cosas muy largas, asi que despues veo como les hago, porque tengo toda la idea en mi cabeza...

segui escribiendo, que la historia esta buenisima...

Enviado por corazon de perro el Jue, 17/12/2009 - 04:54.
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Hola a todos!!!

Hola ¿como estan?.
Aqui les dejo la segunda parte de este capitulo...Hojala les guste.
Que tengan un bello día.

Enviado por Gise el Mar, 15/12/2009 - 17:28.

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