Alma fulminada... o no
Un dolor céntrico…
o un poco arriba y profundo
son las consecuencias de personas distintas
que aman y odian.
Que viven.
El alma duele y duele.
Más que cualquier puño
o patada feroz en la cara.
Duele por amar, duele por odiar
cuando lo primero se acaba y lo segundo comienza.
El golpe al alma es… digamos…
algo extraño.
Cuando se produce lo segundo mencionado antes
genera un fuego que carboniza el corazón
y lo destroza sin dejar rastro de amor alguno.
Pero, basta maldito gesto
para que se reconstruya a partir
de sus propias cenizas
cual sobre mencionada ave fénix
que ya se cansó de resucitar.
A veces pareciera mejor sólo amar
o sólo odiar.
Tal vez para que ese moribundo orgullo interno
no salte a luchar contra el ya descerebrado cerebro
que sólo puede llorar.
Y, ¿qué nos enseña?
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Nos enseña que la capcidad humana es infinita... Vasquezalonso, felicidades, bellísimo poema para reflexionar. Saludos
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| Enviado por namari el Sáb, 11/10/2008 - 13:39.Bienvenido!!!!!
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| Enviado por namari el Sáb, 11/10/2008 - 13:39.