DIALOGO EN LA OFICINA
QUIERO QUE ME LEAS
Estábamos en la oficina. Ya se habían ido todos. Lo miré de frente y le dije: Quiero que me leas¡¡ Sí, así, de frente¡¡¡ Te parece imperativo o invasivo? Puede ser…pero ¡quiero que me leas¡ en realidad te puede sonar a súplica…Puede ser…
Tal vez es lo que no esperabas de mí…tal vez no esperabas nada…o tal vez si, pero no así.
Es fuerte lo sé, lo tomés como lo tomés y me voy a dejar de pensar por vos, al menos lo voy a intentar….dije.
Mirá te explico…No¡¡¡ me dijo Osvaldo, pará, no me expliques nada, te estás complicando y me estás complicando sin sentido.¿ Qué querés que te lea? El horóscopo? ¿ Los clasificados con letra chica? porque sé que de la vista no andás muy bien, jajja. ¡Hay¡ siempre tan gracioso le dije malhumorada….viste¡ no tenía que decirte nada¡¡¡¡
Pará nena¡¡¡ siempre tan tremendista¡¡¡¡ no te dás cuenta que es un chiste. Me doy cuenta- le digo- pero no es momento para chiste. Para mí es algo muy importante¡¡¡
Bueno, me dice Omar, podrías haber empezado por ahí, tratando de disimular su alegría por haberme puesto en el lugar correcto. A ver contáme, pero tranquila, que querés que te lea?. Un cuento le respondo. Y para eso tanto lío¡¡¡ me dice. Y si… a mi me gusta escribir, expresarme de esa manera, pero es difícil permitir que te lean, porque uno cuando escribe se expone mucho y vos sabés que ese no es mi fuerte¡¡¡
Necesito una opinión, antes de participar en el concurso y pensé pedirtelá a vos…Me dice Osvaldo tranquilo: a mi?, si, no te hagás el desentendido, sabés que acá en la oficina nadie lee mucho y menos se van a interesar en leerme a mí. Además te veo siempre leyendo, opinás de Cortázar, Borges, García Márquez, Dostievsky, Kafka, siempre sabés…casi el único de acá que sabe de literatura.
Miren a la señorita, tan autosuficiente, tan …todo me resbala. Cumplo mi horario y me voy. No le da mucha conversación a nadie. Ella es especial, no pertenece a este mundo oficinesco y nadie sabe porqué. La misteriosa dama de hielo…
Osvaldo por favor, jamás imaginé que pensaras o pensaran eso de mí. Yo soy amable con todo el mundo…
Sí amable sí, pero distante también. Estás encerrada en otro mundo pareciera….lo de acá ni te va ni te viene…
Rompí en llanto, ya no aguantaba más. Me había llevado semanas decidirme a pedirle que me leyera y ahora me salía con todo esto¡¡, lo único que no había barajado entre el sin fin de posibilidades que podía plantearme, me partía el alma. Las personas por cierto, aunque pasemos horas juntas cumpliendo un mismo trabajo, tan poco sabemos de las otras. Qué triste.
Cuando me repuse un poco le dije. Bueno y qué¡ quién me pregunta algo de verdad? Yo veo todo formalidad acá¡¡ querés que me desnude frente a un público que tiene puesto hasta el traje de astronauta por las dudas¡¡¡
El mundo de la oficina es así¡¡¡ yo lo veo así¡¡¡ mientras menos hablás mejor¡¡¡porque para lo único que sirve hacer un comentario personal es para que después anden deformando lo que dijiste, te rotulen a su gusto y demás y sino mirá a Laura, es divorciada, tiene tres hijos, tiene problemas nerviosos…qué dicen? Es una loca¡¡¡ es justo eso??? Es así eso??? NO¡¡¡ para nada. Y Enrique??? Que se le murió la mujer y quedó con los dos hijos y de vez en cuando se va a tomar unos tragos, que dicen ¡Pobre hombre, también con los problemas que tiene, no es para menos¡¡¡¡ y podría seguir, pero vos sabés todo igual que yo. HIPOCRECÍA BARATA, para nada, van a obtener algún beneficio con eso? Ninguno¡¡ es para llenar sus huecas, vacías vidas que este sistema neo-liberal les vende y ellos compran sin preguntarse porqué¡¡¡
Tengo argumentos para ser como soy o no. Omar había permanecido callado escuchando atentamente. Se acercó a mi, me pasó un pañuelo, me dijo que saliéramos y fuéramos a tomar algo. Calmáte Marina. Huy¡¡¡¡que lindo que sonó.
Caminamos juntos por primera vez, era raro, me sentí acompañada, estaba tan sola y pensar que me catalogaban de “superada”. Nos sentamos en el café, estaba algo nerviosa, para qué ocultarlo, él me gustaba y mucho. Pero nunca me había atrevido a hacer un gesto para que él lo notara. Justamente “el mundo de la oficina”. Le digo, te imaginás si alguien nos vé acá, tomando un café….la de cosas que dirían. Me contesta tal vez te daría material para tus escritos…no lo había pensado así…pero es cierto. Y reímos juntos.
Me dice. Con lo del trabajo tenés razón en muchas cosas. Pero yo hago dos salvedades, tal vez a vos te sirvan para sentirte un poco mejor en el lugar donde tenemos que pasar tanto tiempo. Yo callada¡ increíble¡ Primero, me dijo, no generalizo, observo, hay gente muy buena, de buena madera como dicen los viejos. A esa gente me acerco más. Segundo, los otros, también sufren, tal vez no se dan cuenta de lo que les pasa o sí, que se yo. Pero si todos asumimos la misma actitud la vida será cada vez peor, cada vez más individualista, más solitaria, más dura. Hay que dar ejemplo. Pero saber dar ejemplo, de a poco, con tacto, con perseverancia, observando mucho. Estando en los detalles, no prendiéndose en los comentarios malintenciados. Haciendo comentarios distintos, cuando yo comento sobre mis lecturas, no lo hago para que me aplaudan, ni nada de eso. Al contrario, me expongo, sé que muchos dicen que estoy “re-chapa” que a quién le interesa hoy en día la literatura. Que con eso no se come. Otros dicen que quiero mostrarme distinto, hacerme el culto, que sé yo….no me importa. Lo hago porque siempre algo les queda, los pone a pensar en otra cosa que no sea el sueldo que no nos alcanza para llegar a fin de mes. En la pelea con el marido o los hijos. En la soledad. La lectura ayuda a sobrellevar todos esos males, a mi manera trato de mostrarlo. Lo hago por solidaridad con ellos y conmigo, lo hago como aporte, como el pequeño granito de arena que yo puedo poner cada día para hacer que mi mundo que es parte de todo el mundo sea un poco mejor. Eso me hace bien y estoy convencido de que es bueno y sirve. Si te aislás, estás en tu derecho, pero también cedés tu derecho a estar como sos en el lugar que te tocó estar. Ahí enmudeció. Yo estaba tiesa escuchando, me había conmovido nuevamente, pero esta vez de manera diferente, estaba frente a un ser humano que conocía, pero que acababa de conocer. Talentoso, humano, soñador, imaginativo, creo que ya estaba enamorada.
Todo gracias a ¡quiero que me leas¡…él volvió a este tema porque yo había quedado turbada sin saber qué decir…tenía razón…yo tenía mucho por aprender…lo que era muy interesante, un verdadero desafío.
Tenés el cuento acá? Sí por supuesto, bueno, mañana te lo devuelvo y te doy mi opinión, me dejás que le marque algo que se me ocurra? Por supuesto Omar¡ Gracias¡
Estoy muy contenta. Entonces él me dijo, no te alegres tanto: ¡Quiero que me leas¡ ¿Qué? Si ¡Quiero que me leas¡ no entiendo le digo, me estás cargando otra vez? No en serio, yo también voy a participar del concurso, o es usted la señorita excepción por casualidad????? No contesté… por lo tanto, repitió Quiero que me leas. Rompimos en risotadas¡¡¡ no puede ser, en serio?, si yo también entro a Internet, señorita cibernauta, también he subido textos míos y voy a participar del concurso¡¡¡
Te alegra o no? Claro que me alegra. Me siento mucho menos sola en esto. Es increíble, conozco a alguien de carne y hueso que va a participar. Que tiene gustos parecidos a los míos, inquietudes similares. Es genial¡ Ahora tendremos mucho más de que hablar¡¡¡
Mar, te puedo decir así?. Por supuesto, yo quería hablar con vos siempre, pero no tenía llegada. Yo callé, no quise confesarme. Está bueno le dije, ahora ya empezamos, algo que seguro va a dar para mucho. Tenés tu cuento? Le pregunté, no, dijo, te lo llevo mañana a la oficina, junto con el tuyo ya leído. Habían pasado varias horas, sin darnos cuenta….Nuestras vidas habían cambiado para mejor, ahora sabíamos que nos teníamos todo empezaba, pero la confianza interior de que crecería llenaba nuestras almas y todo porque QUIERO QUE ME LEAS¡
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Me gustó el texto. Estilo coloquial, cotidiano, muy logrado. Y se adpata perfectamente al tema del concurso.
¡Suerte!
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Enviado por Jesús el Mié, 10/12/2008 - 12:09.