¿Conoces quieroquemeleas.com?


El juramento de un conejo moribundo

Printer-friendly versionSend to friendPDF version

Es turno de que yo al fin hable, filosofó el conejo.
“Caminaba en busca de alguna flor, comprada o robada.
Era domingo, las calles vacías estaban.
Y él, en sus manos, con una tortuga que el futuro adivinaba.

El día tenía un tono de gris triste.
Las nubes invadían e impedían el temple.
El frío se llevaba a los niños de los juegos y pasatiempos.
Los pájaros, con sus cantos, ya estaban muertos.

Luego de doce cuadras de vaga autonomía,
Aparece, enfermo, bajo el regazo de su posada de la alegría.
Perros le advierten de su cálido recibimiento.
Aunque los dos sabiendo que no tienen un juramento.”

Tomé de su mano, aun no mía,
dirigiéndome hacia el lugar de nuestros pasatiempos.
El ambiente se tornaba pacífico, por culpa de tu belleza.
El vagabundo, estaba bebiendo en su casa unas calientes cervezas.

Bajo la influencia de los primeros besos,
Las nubes se dispersan a lo lejos.
El sol refleja su despedida,
Y con su puesta, prepara la perfecta escena.

Manifestaciones declarando todo mi amor,
Justifico el por qué de la tardía fecha con una poderosa razón:
El día perfecto para celebrarlo con pasión,
Nuestros cumpleaños reflejo será de esta situación.

A un mes estamos. Un mes de que esto pasara.
Dónde la bestia al destino le ganara.
Y como cuento de hadas,
Con la princesa, para siempre, se quedara.

“Creándome de las tinieblas de la red,
Por un dibujo de dicha princesa, yo he de nacer.
Tal conejo soy. Una perfecta creación, digna del paraíso.
Y con orgullo siempre lo menciono, soy la estrella de su compromiso.”

0
Su voto: Nada

Sigue leyendo otros escritos de este autor!

Compartir en Facebook | Enviar a Meneame.net Enviar a meneame.net

Acceso

Licencia CC

Creative Commons license icon

Quién está en línea

Actualmente hay 7 usuarios y 5 invitados en línea.