El Licantropo (6)
12 de Junio de 1864
Tras varios días en mi estancia en este nuevo país me he percatado del ritmo de vida que aquí se vive aquí, no me ha incomodado en lo absoluto nada en esta instancia, y porfín, hoy, se supone entraremos en la capital, hoy es el día en el que el emperador Maximiliano tocará el suelo de la capital de su nuevo país; estamos rumbo a la capital, todo el ejército se ve magestuoso, 25 000 soldados portando el uniformde de la real monarquíaa francesa. Avanzamos a paso firme, una ilera de alazanes va en medio de mi escuadrón, soy casi de los últimos, pero no me importa eso. La capital nos recive entre las muchas aclamaciones de los conservadores y los insultos y malas miradas de los liberales, por supuesto que éstos últimos son menos abundantes. Muchas jovenes hermosas hay por aquí, no dudo que pronto coniga una prometida, porque con modestia me atrevo a decir que soy guapo, varias mujeres tras de mí traía en Europa, pero noguna me agrada siquiera para compartir una conversación con ellas, no tanto por su físico, sino mas bien por su actitud.
Hoy de hecho habrá una especie de baile en que celebrarán a los nuevos emperadores en el palacio que escuché desean hacerlo lo más posible parecerse al de Austria, al de Miramar donde Maximiliano había sdo proclamado emperador de mexico el pasado 10 de abril de 1864.
El cielo se había oscurecido, el baile había comenzado y muchas mujeres mujeres deseaban onocer a Carlota, "pareciera que ella fuera el hombre" me dijo Henry mientras lo ví en el baile. Maximiliano estaba en el trono acompañado por los conservadores más importantes, y la mayoría de los soldados bailaban con doncella, todas de vestidos ampones y adornados con cientos y cientos de pastelones al frente, hm, hasta parecía que podían aguardar a veinte chiquillos allía abajo, esto parecía Europa, me sentí desilucionado, hasta que de pronto, como si se tratase de un efecto de magia todo mi cuerpo se relajó, comenzé a sentir un nítido olor a mujer, un olor único, una fragancia tan maravillosa que los mismos dioses habrían quedado adormecidos, cerca de mí vi pasar entonces a la mas bella mujer que jamás había visto, no pude evitar quedarme hipnotizado por ella; era blanca de cabello castaño claro casi rubio, ondulado, tenía puesto un hermoso vestido amarillo con partes de color acre, caminaba con elegancia y delicadeza, no era delgada ni gorda, era magnífica, alta, más que el reto, y mientras caminaba volteó hacia donde yo me encontraba, je, me sentí como adolescente por mi reacción de insinuar que no la veía como un niño ambriento frente a un gran banquete, pero su mirada, sus hermosos ojos avellana, ah, había quedado sumergido en la belleza de esa mujer, a mi lado James me devolvió a la tierra al decirme que, como yo comprendía el castellano le ayudara con una linda jovencita que le había estado coqueteando toda la noche, perdí de vista entonces a aquella hermosa mujer y pasé un rato siendo chaperón de un jovencito de 18 años.
Valoración










Valoración, Votos
Sigue leyendo otros escritos de este autor!
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- 70 lecturas





muy buen escrito con mucha creatividad besos.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
| Enviado por MONICA DENIS el Jue, 25/09/2008 - 19:50.