"LA DAMA DE LA NOCHE"1ª Parte
El estaba recostado en el sofá frente al televisor aquella noche, no había cenado mucho,apenas tenia apetito, tenia mas poder el cansancio sobre el.El dia había sido largo y duro en su trabajo…sus ojos miraban fijamente la pantalla aunque su mente estaba de viaje, junto a ella, junto a su amor, ella era inquilina de su mente y de su corazon, hacia ya un tiempo que había echado el ancla en el, vivia de el, se alimentaba de su sangre y respiraba de su latir constante.
Poco a poco el sueño le fue venciendo, mientras recordaba sus conversaciones de aquel dia con ella, una sonrisa se asomaba tímidamente en sus labios.
Cerro los ojos a la realidad y se adentro en el mundo de los sueños, ese mundo que el construía cada dia junto a ella, en ese mundo ella estaba junto a el, no había distancia ni tiempo.
De entre la oscuridad, tan solo con la ayuda de la luz de la calle que se adentraba entre las rendijas por la persiana del ventanal, distinguió una silueta de mujer que se acercaba a el a pasos lentos y en total sigilo.
Llevaba el pelo suelto, cayendo un poco por sus hombros, se distinguía su piel muy blanca, vestía una especie de camisón muy corto de color negro con transparencias, sus piernas estaban completamente desnudas, parecia andar de puntillas, sus hombros estaban cubiertos por unos finos tirantes y uno de ellos se deslizaba por su piel a cada paso que daba hacia el.
Lo que más le llamo la atención fue que en su cuello algo brillaba, un colgante tal vez.
A cada paso que daba el corazón de el se aceleraba más, ya estaba frente a el, se puso de rodillas a un palmo de su cara y poso su dedo índice en los labios de el….sssssssssss….era ella, estaba frente a el…pero ¿Cómo? ¿Por donde había entrado?
Ella cojio entre sus pequeñas manos el rostro de el y se fue acercando hasta sellar sus labios con un calido y húmedo beso, llenó de pasión, lleno deseo, rebosante de amor.
Por cada beso, por cada caricia de sus labios en su rostro, aquél colgante que ella llevaba rozaba su piel, pero no era frío, era tan calido como ella.
La pasion había llegado a aquella oscura habitación en forma de mujer y el la observaba expectante, incrédulo y a la vez deseoso de lo que allí iba a acontecer.
La tocaba como si fuese la primera vez, sus manos se deslizaban desde su cuello hasta sus senos, podía percibir el calor de su piel, la sabiduría de su boca, el sabor de su placer, el tan solo se dejaba hacer…ella se apodero de su cuerpo, jugaba con el a su antojo, él disfrutaba sin apenas moverse…su calor, su aroma, su pasion, su miel…le pertenecían a el tanto como su alma y su corazon y de esta forma se lo entrego todo…despues de amarse sin medida llego el momento, ése maravilloso momento en el que dos amantes se entregan sin barreras, sin medidas, formando una sabana de piel, dos cuerpos y un solo ser…respiraciones agitadas y entre susurros el grito silencioso de los dos llegando al clímax del placer compartido.
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