¿Conoces quieroquemeleas.com?


La historia de Abel

Printer-friendly versionSend to friendPDF version

Autor: V. Apolaya

Se llamaba Abel era un muchacho de unos 25 años,
hace un año atrás habia acabado su formación en la agitada universidad,
no tenías mas que el título que el de ser revolucionario,
con práctica de haber tomado la universidad por justas demandas,
y haber hecho correr a las autoridades,
enfrentarse en las calles contra el TLC y a la invasión a Irak,
todos los dias en su corazon palpitaba por dos motivos,
la revolución proletaria que la veía cerca y su amada lejana,
surco las montañas y el infinito cielo
con apenas dos centavos,
entro a un pueblo,
su amada lo miro, lo beso,
"por fin haz venido amor", exclamo.

Pasaron los meses, su amada, reclamo:
" del título revolucionario no se puede vivir,
hace falta que te busques un buen empleo,
trámites tu título de profesor en Lima, y te vengas"

Partió de nuevo a Lima, su amada lo despidio,
ya en la capital, la burocracia misma de las instituciones,
y el odio hacia aquel jóven revolucionario
hicieron que pasaran meses,
agobiada por la espera,
pasaron dos, tres, ................
hasta que su corazon
de su amada se fustigo de esperas,
compromisos y decidió cambiar de amor.
El no lo sabía.

Abel, ponia todo el esfuerzo proletario en su tesis,
y trabajaba para darle lo mejor a su amada.
Dejo atrás la propaganda marxista, se afeito
la barba para aparentar no tener relación con la guerrilla,
mientras su amada le decía por telefono le decía: "Te sigo esperando Amor"
Ella pasaba noches con su nuevo amor, y el no lo sabia.

Al cumplir su contrato de nueves meses de trabajo,
con título en mano, decidio ir a las montañas,
su amada, con una sonrrisa, llego a la costa,
mientras lo requintaba por no hacerla esperar,
y el explicaba que seguia trabajando para tener dinero.

Así, Abel surco los cielos, su amada era cobriza,
como el mineral más valioso, tenía en las manos cicatrices.
Aparentemente no tenía una pizca de clase burguesa en su cuerpo.

Al llegar al pueblo, se entero de lo acontecido por un celular, y de los otros amantes.

Pero no tenía un sol para regresarse a Lima,

ella había consumido en sus manos la sangre obrera,

el único sol de Abel brillaba en sus ojos,
recordaba haber vivido años atrás en aquel sitio, en la colina,
pero nada era igual, las tardes, el amanecer,
ella misma, la mujer que tanto amo, cambio.

Abel trajo consigo la esperanza y la lucha, la promesa de la victoria de los oprimidos,
sin embargo, fue derrotado, la segunda semana de diciembre del año 2008, los que le cantan a la vida,
añoran su resurrección.

0
Su voto: Nada

Sigue leyendo otros escritos de este autor!

Compartir en Facebook | Enviar a Meneame.net Enviar a meneame.net
Imagen de cartaphilus
saludos de argentina

esta poesía me hizo remerorar, casi detalle a detalle, la "historia de Mayta", de Vargas Llosa; el paisaje de montañas y las penosas andanzas de alguien que sueña con una revolución casi perfectamente revividos. Muy buena.

Enviado por cartaphilus el Sáb, 03/01/2009 - 03:26.

Acceso

Licencia CC

Creative Commons license icon

Quién está en línea

Actualmente hay 5 usuarios y 7 invitados en línea.

Usuarios en línea