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LA ULTIMA CRUZADA

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Sucede que ya no puedo seguir sufriendo más por ti, claro esta, acepto que te amo como jamás he amado a nadie, no se que me hace fijarme en ti; no es tu cara ni tu cuerpo bonito, tampoco tu carácter porque eres una persona muy frívola; si, admito mi delirio en la disco, estaba pasado de tragos... solo sé que no sirve desvariar y pensar que estoy en lo correcto cuando en realidad estoy más que mal, aunque es verdad te llore en ese mismo lugar pero la presión y el alcohol son los propulsores a tal disparate. ¿Qué paso? ¿Para que?—no lo se, al igual que yo no puedo explicar el porque te amo o el saber que te lloro cada noche en mi habitación. ¿Por qué hice tus tareas? ¿Por qué te regale dinero?—la explicación es muy sencilla estoy totalmente enamorado de ti  y una de las razones  por las que aceptaba hacer tus responsabilidades era por el simple hecho de que no quería perder tu amistad la cual siempre fue una farsa. ¿A cambio de que todo esto?— ¡A cambio de nada! Soporte humillaciones, lo sacrifique todo desde lo más pequeño hasta lo más grande, ¿Sirvió de algo?—No; no sirvió de nada solo me queda el recuerdo de tu rostro al reflejarse ante los demás, tal vez no hubo tiempo o un poco de espacio personal. Yo estuve siempre consiente de que nunca seria algo tuyo, ni siquiera fui tu amigo. Sabes, fuiste la mujer que más me hizo sufrir en toda mi vida, nunca pase tantas penas y desilusiones como ahora; pues yo decía “Esa estupidez de enamorarme de Diana se pasara en un par de días”, pasaron los días estimados, pasaron semanas, meses y me enamore más de ti, lo que comenzó como un sano enamoramiento termino en un paso a la obsesión.
En sueños inquietos caminaba en calles estrechas de barro y observe el destello de una lámpara callejera que me decía: “Termina de una ves con esto sea para bien o para mal”; pero no, yo deje que crezca un cáncer dentro de mi y cada vez el mismo creció más y más. Dicen que todo llega a su fin tarde o temprano; bueno pues el fin llego, pero tarde; me puse a meditar y llegue a la conclusión y estuve consiente en que, como dijo Bolívar: “He arado en el mar”; de que me sirvió hacerte 97 deberes y regalarte dinero, tal vez fue porque siempre quise uno de tus besos, aquellos besos que me prometiste y nunca me los distes ¡Todo esto llego al límite!;  “Necio” me llamaron mis amigos y las personas a las que consulte de este problema: ¡Ella te tiene en la palma de su mano!, ¡Tienes que hacerte valer!, ¡Te esta chantajeando!, ¡Busca lo mejor para que no te explote por más que la ames e idolatres!; fueron algunos de los consejos que me dieron, no hice caso pues te amaba tanto y aun te amo. Si bien dicen que las palabras de los profetas se escriben en las paredes del metro y en los vestíbulos de la habitación ¿Por qué no constamos?  No importa haber gastado los objetos materiales míos en ti, no pues, creo que esto es un gran legado de la vida que me servirá de experiencia  para no cometer el mismo error nunca más y que quedara impreso en mi mente por siempre; lo que si no valió la pena fue las noches de insomnio, el rió de lagrimas, el escape de la realidad (alcohol, tabaco, alucinógenos), esto es algo que no se puede dar marcha atrás.  Mientras yo sufría, mientras buscaba la manera de cumplir tus antojos, tu te dabas la gran vida; al igual que te daría si te llegara la noticia de mi muerte  puesto que lo único que te interesa de mi es y será lo que puedo ofrecerte. Ahora dime a quien le dirás hazme esto, dame aquello, pues déjame decírtelo— ¡A nadie! o talvez a un tonto enamorado como yo que espera la llegada de la carta que portaba el mensajero de guerra asesinado en las trincheras francesas. Sabes si no me quieres volver a dirigir la palabra por motivo de la presente, lo sabré entender puesto que a nadie le gusta que le digan la verdad. Esto es mi adiós definitivo de tu vida, es la última cruzada.
*““Suerte Diana sigue así no cambies tu eres chévere””*. Ahora lo que hagas y dejes de hacer con tu vida me importa un bledo.

Atentamente: Tu  exservidor

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