Fluídos
Calor.
Calor.
Calor.
Las normas y la moral
hierven bajo la radiación
de este Sol furioso.
Sólo somos animales
ansiosos de perpetuar la especie
aquí,
ahora.
Mi cabeza se derrite
soñando con los encantos
de las chicas de la lavandería
y del asfalto evaporado
de las calles que te acercan a mi.
Y se desintegra el tiempo
y el espacio vacio
que nos separa.
Sólo tu boca puede salvarme
de la extrema deshidratación
de este insano desierto.
Y su fiebre nos contagia
y nos vuelve prisioneros
de la enfermedad del sueño muerto.
Y nos condena a no dormir,
a no despegar nuestra piel
de este lecho de llamas,
y a alimentarnos de nuestro cuerpo
y de nuestro sudor.
Sólo somos calor,
calor,
calor,
calor,
calor...
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me gusta, los escritos q tienes aqi vaya...sacan suspiros y pensamientos volatiles e imaginarios..me gusta sigue con esta literatura tan buena
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| Enviado por JeN el Mié, 02/07/2008 - 21:55.