¿Conoces quieroquemeleas.com?


Presentación

Printer-friendly versionSend to friendPDF version

Puedo escribir.

Poseo ese don. Tengo un talento casi innato para las palabras. Por favor, que nadie malinterprete estas frases como un acto de inmodestia o como el fruto de un narcisismo exacerbado. Nada más lejos de la realidad. Hasta el más zafio lector puede descubrir defectos en mi estilo fruto de años escribiendo documentos técnicos o simples post en foros de Internet. Incluso el lector menos avispado puede ver que eso que denomino “talento” no es más que una gota comparada con el océano de un talento verdadero. Pero hasta una gota moja… y yo puedo escribir.

Y sin embargo, no lo hago.

Hace ahora siete años de la última vez que me atreví a escribir un simple relato. Y aún hace más años del anterior. No sé si usted lo hace, pero yo sí me pregunto a menudo ¿por qué no escribo? La respuesta es dolorosamente simple. Tengo miedo. Tengo miedo de mí mismo. También, ¿por qué no?, tengo miedo de los demás.

La escritura es el único arte en la que el creador queda totalmente expuesto. Como un niño prematuro, como papel de arroz en un camino transitado, como un diente de león en un vendaval. No hay abstracción alguna que sirva de velo. No hay símiles capaces de enmascarar qué se oculta realmente tras las palabras.

Amo la música. Apasionadamente. Me consagro a ella de un modo que me ha supuesto mil sacrificios. Muchas renuncias. Renuncias irrenunciables a las que no he podido renunciar. Por supuesto, me he preguntado muchas veces por qué amo tanto la música y la respuesta es también dolorosamente simple: la amo porque es el arte más fuerte que existe en la que el creador puede ocultar su alma. Aún cuando su alma queda totalmente al descubierto siempre estará protegida por el beneficio de la duda. Es como cuando deseamos a una chica y, aterrados por el rechazo, escogemos la seducción a través de la broma. Revestimos con el colorido traje del bufón todas nuestras proposiciones y eso nos permite acercarnos a nuestro objetivo sin llegar a exponernos del todo. Un rechazo frontal siempre encontrará excusas: “¿Acaso te has creído que realmente estaba interesado en ti?” “¿No ves qué sólo estaba bromeando?” “¿Tan interesante te crees?” “¡¡No eres más que basura ególatra!!”. En caso de que no haya un rechazo frontal existirá un momento de riesgo, un salto al vacío, pero al menos la información recogida en el cortejo nos permitirá hacerlo sin exponernos demasiado.

A veces, rebosante, siento que voy a explotar por dentro. Siento tales ansias de abrir las puertas de mi alma que en ocasiones creo que voy a morir. Juro que no exagero. Mis miserias, mis ilusiones, mis sueños, mis fracasos, mis miedos, mis dudas, mis fortalezas, ya no encuentran sitio donde acomodarse. Cuando toco música es como si abriera un pequeño grifo y aliviara esa presión. No es más que la compuerta de una presa: el agua desbordante se esconde detrás, pero al menos permite evitar el cataclismo. Por desgracia, en el ámbito musical carezco de ese talento que afirmo tener en el mundo de las palabras. Eso sí, hasta el oyente menos atento puede vislumbrar los resultados de años de estudio y práctica. Incluso, en ocasiones, podrá adivinar que detrás de los inseguros acordes se esconde un alma.

Cuando encierro el torrente de sentimientos dentro de mí me convierto en mera sombra del esperpento. Mi alma se ve sometida a inconfesables vicios. Un velado sentimiento autodestructivo se apodera de mí. Cuando libero mi alma soy manso como un cordero, inocente como un niño y tan frágil y tan fuera de lugar como una atrevida nevada un dos de agosto. Francamente, siempre he encontrado más atractivo al primer yo; aunque, siendo justo conmigo (o quizá sólo lo diga por autoconvencerme y por intentar protegerme), lo atractivo y lo patético en muchas ocasiones están demasiado cerca. A veces sólo depende del ángulo desde el que se mire. Es como si comparamos lo elegante y lo hortera: la diferencia entre ambos a veces es sólo cuestión de un breve lapso de tiempo. Ni siquiera han de cambiar su esencia para pasar de un extremo al otro.

Yo ya no escribo. Pero toda mi alma se revuelve en mi interior, todo mi cuerpo lucha por no ceder a la presión y todo yo es ya tres o incluso cuatro veces yo. No puedo más. El hipotético alivio es como un cuchillo que raja un vientre lleno de malos humores. Duele el corte, pero los espurios líquidos que habían llenado las entrañas encuentran por fin su salida.

Sólo espero no morir desangrado.

0
Su voto: Nada

Sigue leyendo otros escritos de este autor!

Compartir en Facebook | Enviar a Meneame.net Enviar a meneame.net
Imagen de gilmour77
Gracias!

Quería daros las gracias por los comentarios que habéis hecho al texto. Animan a uno a retomar la "sana tortura" de escribir :-) (Es cierto lo que decía de que llevaba 7 años sin escribir un relato). También a ver si empiezo a participar activamente en esta comunidad: hace tiempo que leo algunos de vuestros relatos y poemas, pero siempre desde el silencio. Ahora que tengo usuario aquí espero también participar comentándolos con vosotros.

Enviado por gilmour77 el Vie, 03/07/2009 - 10:16.
Imagen de primopep
El primero de los muchos...

...relatos que vas a dejar caer por aquí. Y por supuesto que yo espero leer. Bienvenido y muchas cosas de las que hablaste en este escrito pasaron por mi cabeza infinidad de veces. Me vi reflejado en muchos momentos en tu escrito.
Esperaré impaciente tus proximos relatos. Un saludo.

Si lees algo mio dejame tu opinión.

Enviado por primopep el Vie, 03/07/2009 - 09:23.
Imagen de 3301
gilmour77

Escribir te devora el alma, pero ¡ qué felicidad, cuando creas algo! Aquí en tu presentación has demostrado que escribes muy bien, y si añadimos redacción y ortografía impecable, ya no tienes excusas.
Un abrazo y anímate ya!
PD: te confieso que cada vez que cuelgo algo, me tiembla todo jeje

Enviado por 3301 el Vie, 03/07/2009 - 01:51.
Imagen de pensativa
PODÉS

escribir, no caben dudas. Y de manera impecable. Ha sido un placer leer este hermoso texto y espero que sea el primero de muchos. Un abrazo.

Enviado por pensativa el Jue, 02/07/2009 - 13:03.

Acceso

Licencia CC

Creative Commons license icon