las vaquitas
Las vaquitasSale a mi encuentro, piernas regordetas, con las mejillas y la boca, manchadas de chocolate. Dice, ven a ver las vaquitas, sus inmensos ojos brillando con deleite y yo me detengo en el tiempo. Y yo me silencio en su maravilla. Que mires las vaquitas, insiste .No puedo dejar de mirar sus dientes pequeñitos y el hueco que hay entre ellos. Sonrío con él. Estira su manita rellena y señala, allí, las vaquitas. Las veo, encima del cabecero de la cama, son tres vaquitas blancas y negras, sujetas precariamente con celo, los ojos a la virulé, las piernas demasiado cortas y las orejas más parecidas a las de un gato que a una vaca. Las hice yoo, grita emocionado y me detengo en su alegría mientras su risa cristalina inunda la habitación. Junta las manitas y salta. ¿Son tuyas?, No, tonta, ahora son de mi padre. ¿Tienen nombre? Claro, aquella, la más grande se llama Julieta y este, es Mario, y estee… mmm… espera , que se me ha olvidao, mamá ¿ cómo se llama este vaquito? Juanito, cariño. Ah, sí si, Juanito, igual que el abuelo ja, ja. Son preciosas tus vaquitas, ¿dibujarás unas para mí? Mmm, claro, pero tienes que cuidar a mi padre, está malito ¿sabes? Y con energía se sube a la cama, ante la cara de pánico del hombre, dándole un sorpresivo abrazo dejándolo en un ay durante toda la tarde. Todo el peso de su cuerpecito ha ido a parar a las costillas fracturadas. ¿Ves?, tiene pupa… y sale corriendo. Diegoo no corras, pero Diego ya se pierde por los pasillos con sus cuatro años de inocencia, a miles de años luz junto con su mundo de fantasías y vaquitas. Ay joder, que dolor se lamenta el hombre, retorcido en la cama. La madre sonríe tiernamente y se acerca. Una mano pequeña, gordita, asoma por encima del mostrador.Y una vaquita, con los ojos a la virulé, las patas más cortas si cabe y con una enorme cruz roja pintada en la cabeza parece flotar en el aire, toma, la vaquita que me pediste, es enfermera como tú ¿sabes? Me asomo y allí, está esa carita redonda toda mofletes. ¿Me dejas darte un abrazo? Mientras le abrazo, quiero detener el mundo, quiero quedarme para siempre en su mundo de vaquitas con los ojos a la virulé y las patas demasiado cortas…
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Sin duda alguna la ternura es contagiosa. Este ejercicio de osmosis ( y ponga el acento donde quiera) nos enriquece a todos. Un beso muy fuerte Ana.
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| Enviado por anaisnin el Sáb, 19/04/2008 - 16:15.Sin duda alguna la ternura es contagiosa. Este ejercicio de osmosis ( y ponga el acento donde quiera) nos enriquece a todos. Un beso muy fuerte Ana.
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| Enviado por anaisnin el Sáb, 19/04/2008 - 16:15.Vaquitas de amor, de ternura e inocencia. Me has hecho ver no solo las vaquitas, sino al niño regordete y jugueton corriendo por el pasillo y saltando sobre su papá. Felicidades, todo un deleite de ternura.
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| Enviado por EstelaAlcay el Sáb, 19/04/2008 - 17:05.Gracias por tus comentarios querida escritora, es un halago. Todo lo bueno es contagioso... Un abrazo enorme Ana
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| Enviado por 3301 el Sáb, 19/04/2008 - 17:08.Gracias por tus comentarios querida escritora, es un halago. Todo lo bueno es contagioso... Un abrazo enorme Ana
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| Enviado por 3301 el Sáb, 19/04/2008 - 17:08.Me alegro tanto que te haya gustado , estela, tu también logras emocionarme con tus escritos. El niño regordete estaba para comérselooo! igualito que la isabelita de anaisnin! Un abrazo fuerte Ana
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| Enviado por 3301 el Sáb, 19/04/2008 - 17:11.El niño se deja acaparar, y corraaa porque todavía anda por los pasillos. Muchísimas gracias Sr Aquiles por su comentario. Un fuerte abrazo Ana
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| Enviado por 3301 el Sáb, 19/04/2008 - 18:14.El niño se deja acaparar, y corraaa porque todavía anda por los pasillos. Muchísimas gracias Sr Aquiles por su comentario. Un fuerte abrazo Ana
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| Enviado por 3301 el Sáb, 19/04/2008 - 18:14.Me ha gustado tu texto. Me identifico bastante con tu estilo narrativo: Directo y fluyente. Está muy vivo, parece que pasaste con una Super8 en la mano...
Enhorabuena. Y gracias por leerme.
SALUDOS
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| Enviado por JALOZA el Lun, 21/07/2008 - 14:50.Hola puessssss tu relato sobre tu manera de ver a los niños esta muy bien...me ha gustado, en realidad me gusta bastante como escribes y creo que de vez en cuando deberías dejarte llevar por esa niña que tienes dentro.Esa niña que disfruta de los locos bajitos como decía Serrat.
Locos bajitos que dependen de gente como tú.
Me gustaria leer algo tuyo escrito para niños...lo demas que he leido tuyo me parece que el amor no lo llevas bien y la verdad es que s dificil amar cuando no dominas la dependencia del otro hacia ti , me da la imprsion que te gusta vivir al lado del mar y si es asi creo que lejos del mar no serias feliz.
un beso
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| Enviado por tatsumynoa el Vie, 25/07/2008 - 15:15.