Sangria en barreño grande
Uno tras otro los transeuntes se detienen y me observan al pasar, la mayoría con expresión de estupor y desconfianza, aunque no falta quien pone cara de querer hacerse en heroe sin atreverse a ello, embutido en mis vaqueros anchos favoritos y una camisa tejana a cuadros negros y blancos con las mangas remangadas hasta los codos avanzo al paso firme de mis Timberland por la avenida atestada de gente que se aparta de mi camino segun me acerco. En mi mano derecha sostengo una bolsa de plástico blanca manchada de sangre por el exterior y en la que se transparenta una masa rojiza como contenido, a decir verdad mis ropas estan manchadas de sangre por completo al igual que mis brazos y mis manos lo cual explica el hecho de que mi aspecto llame tanto la atención.
Me detengo en el semáforo del mismo cruce de todos los días bajo el muñeco en rojo, pero hoy nadie se acerca a mí aunque no voy armado, cuando el indicador salta al verde reanudo mi marcha y continuo hacia mi destino bajo el inmisericorde sol de esta mañana del año 2008 de nuestro señor Jesucristo. Sí señor, la historia me hará un hueco en sus enciclopedias y los ficheros me recojerán por fin como uno de los grandes...
Al otro lado de la calle observo mi lugar de destino mientras escruto los alrededores hasta dar con un buzón al cual me aproximo y tras sacar un rígido y gran sobre amarillo del interior de mi camisa lo deposito en el interior de este, despues hago lo propio con una carta corriente tras lo cual giro sobre mí mismo y me encamino a cruzar la calle y entrar en el edificio de grandes cristaleras presididas por diferentes e insignificantes trozos de tela los cuales penden fláccidos sobre sus mástiles ante la ausencia de viento.
El reloj digital de puntos rojos de la comisaría semejante al marcador de turno de una charcutería marca las 9:58 y el calendario en letras blancas sobre fondo negro de su derecha indica un Lunes 9 de Junio, observo el ajetreo a mi alrededor y no me sorprende que casi nadie me otorgue atención alguna, observo a lo lejos un tablón de corcho que pende sobre la pared opuesta de la sala en el cual se muestran fotografías o retratos robots de varios de los criminales más buscados del momento, una lástima no estar en el cuadro de honor del centro, aunque en este caso eso indica que uno hace bien sus labores supongo, bien, creo que ha llegado el momento de recoger la ovación del público, tres metros a mi derecha una mesa con un chupatintas inutil agarrado a un telefono el cual le gana claramente la batalla... vaya anfitrión... en fin, cuatro pasos y la bolsa de mi mano derecha produjo un ruido sordo al golpear sobre los folios de la parte superior de la bandeja archivadora de un tipo el cual olvidó de golpe que tenía un auricular en la mano y que me observaba de arriba a abajo tras sus gafas de montura negra en la medida que le permitía la mesa, despues su vista pasaba a la bolsa y asi sucesivamente...
- ¡Hola! - Dije con una sonrisa - Tu no me conoces, soy el diablo - y le guiñé el ojo.
Cinco minutos después de mi presentación, - he de reconocer que un poco sobreactuada - unas esposas de acero inoxidable reducían la distancia entre mis manos a dos míseros eslabones de una cadena casi imposible de romper, y me hallaba sentado en una silla metálica en un cuarto alicatado en verde manzana de 4x4 metros, ante una mesa del mismo material de la silla y bajo la vigilancia constante de una cámara de seguridad en la esquina superior derecha conforme entraba por la puerta que quedaba a mis espaldas, la habitacion carecía de ventanas y la puerta era metálica por completo sin cristal alguno por lo cual la única iluminación que poseía la sala se centraba en una lámpara fluorexente de dos tubos acoplada en el techo.
Al instante se abrió la puerta y entró un hombre no mayor de 55 años ni menor de 45 a juzgar por su aspecto, mostraba un evidente sobrepeso y una poderosa mata de pelo negro salpicada por reflejos grises ya, sus ojos pequeños se escondían tras unas estrechas gafas de montura negra y observaban inteligentemente desde encima de una nariz ancha de prominentes fosas nasales y una boca pequeña de labios gruesos, su cuello se movía conforme respiraba al igual que un fuelle, por un momento se me vino a la mente el pájaro negro de buche rojo que hincha este para atraer la atención de la hembra, pero no recordé el nombre por mas que lo intenté rememorar en mi mente. El individuo, que observaba unos papeles, iba ataviado con un taje de paño beige con la chaqueta abierta, dejando entrever una camisa blanca sin corbata que la complementase y un cinturón marrón con surcos en la piel y una hebilla dorada, sus zapatos eran un par de mocasines de cordones del mismo color que el cinturón sin mas ornamentación que una costura a lo largo del empeine.
- Bien -Dijo el extraño tomando asiento en otra silla justo enfrente mía, en ese momento entro un policía de uniforme y tras depositar la bolsa que yo había portado anteriormente se marchó cerrando la puerta tras de si- , soy el inspector Fuentes, supongo que es usted consciente de que esto no es un juego y sabrá a lo que se enfrenta...
- Me tiene miedo, - espeté con una sonrisa - veo como aprieta esa carpeta entre sus dedos aunque usted crea solamente sostenerla, y evita mirarme a los ojos pues teme que reaccione violentamente aun estando esposado, tranquilícese inspector, nadie le hará daño, al menos aquí y ahora.
La expresión de mi interlocutor pasó de la perplejidad a la indignación y finalmente a la obligación de mantener el tipo.
- Escúcheme, tengo a cinco hombres armados al otro lado de esta pared observándole fijamente en un monitor esperando a que respire más profundamente de la cuenta para entrar en esta sala y corregir sus modales, no se haga el listo conmigo, nos ha traido una prenda ensangrentada y una serie de objetos entre los que se encuentra el documento de identidad de una persona desaparecida, aunque la evidencia es notable, quiero escuchar lo que tiene usted que decir al respecto.
- Usted lo ha dicho, la evidencia es notable ¿No inspector Fuentes?, He matado a esa persona, un tipo rudo en todo caso, pero un manso corderito bajo el efecto de la morfina, abrí su cuerpo como si rajase un cojín, y luego utilicé su camisa para recoger sus vísceras y arrojarlas por el retrete, aunque algunas tuve que trocearlas pues no cabían, y obviamente no podia tirarlas al contenedor de la esquina, ¿no le parece? En todo caso ese infeliz ya estaba muerto cuando lo vacié, le corté la garganta y dejé que se desangrase antes de trocearlo como a un asado.
- Dios mio, está usted enfermo...
- ¿Enfermo? Su sistema esta enfermo - repliqué sin perder la calma - , ¿Sabe lo que hacía ese individuo? Su buen amigo el desaparecido fiambre violaba niños y niñas de padres indigentes y luego pegaba palizas a sus padres y los amenazaba con quemarlos vivos a ellos y a sus hijos si lo denunciaban, era un maldito sádico que ni siquiera temía a las infecciones de la calle por practicar sus aberraciones, deberian de condecorarme por él, y por cada uno de los otros... todos basura.
Y por cierto sí, - dije con desdén - soy consciente de que ese hombre estaba casado, su mujer se follaba a otro mientras él se montaba sus juerguecitas sado maso con polvos blancos, ni siquiera ella lo echara en falta
- ¡Ella denunció su desaparición!
- Vamos inspector, no sea usted infantil, ella simplemente no quiso comerse el marrón ya que era completamente consciente de que su marido habría acabado en una nevera de cualquier depósito o en el fondo de un barranco después de alguna juerga que se le fuese de las manos, ahora si me trae un mapa le diré donde esta el cuerpo de ese idiota.
Pocos segundos después un policia de uniforme abrió de nuevo la puerta y entró con una gran lámina enrollada en la mano la cual entregó al inspector y acto seguido se marchó de nuevo.
- Vaya, lo tenían ya pensado, he de reconocer que funcionan rápido en este sitio.
El inspector desplegó el mapa en la mesa ante mí.
- ¿Y bien?
- Justo aquí - puse mi dedo en un punto concreto del mapa a las afueras de la ciudad - , aquí encontraran el cuerpo, lleva ahí desde ayer por la noche, pero esta envuelto en unas mantas así que imagino que estará intacto aun, hay un pequeño sendero entre los arbustos en el punto donde señalé que se dirije al sur, caminen unos quince pasos y a la derecha oculto en un arbusto debe de estar el cuerpo.
El inspector me observó detenidamente, jugando al ajedrez, pensando su pregunta para intuir mi respuesta y encauzar la conversación, desgraciadamente, no era más que un estereotipo policiaco vestido de paisano que incidía en intentar atemorizarme de alguna manera más que en mantener una conversación equilibrada de la cual sacaría mayor provecho, incluso eso debería facilitárselo yo.
- ¿Quienes son los otros?
- Vaya, al fin lo pregunta, pensé que ya se había olvidado de ese dato, bien, permítame una pregunta inspector, ahora mismo en esta ciudad ¿Cuantos casos de asesinato sin resolver existen?, No me diga que no lo sabe pues si le mandaron a esta sala conmigo es precisamente porque usted trabaja para homicidios, dígame, ¿cuantos hay?
Tras observarme de nuevo con recelo como sorprendido por la pregunta contestó en tono dubitativo.
- No tendría porque contestarle a eso, pero lo encuentro irrelevante así que en este caso lo haré, existen alrededor de cincuenta casos de homicidio sin resolver, son datos que maneja la prensa, verá que no le revelo nada que se haye bajo secreto de archivo.
- Treinta y nueve de esa lista son mios.
La expresión del hombre se tornó indescriptible.
- ¡Miente, es usted un maldito loco con unas extrañas ansias de fama!
Lo miré un segundo sonriendo y después comencé a hablar.
- Jesús Domínguez, varón raza blanca 37 años decapitado y encontrado el cadaver junto a su cabeza en un bombo de basura, Natasha Gonçalves, portuguesa raza blanca 40 años hallada flotando en las aguas de un pozo, John Garymolle inglés raza negra 25 años, su cuerpo apareció atado debajo de un autobús, lo encontró un perro policía que registraba el vehículo en busca de drogas, Raúl Sandino...
- ¡Basta, por el amor de Dios cállese la boca!
- ¿Me cree ahora?
El inspector respiraba de manera entrecortada, frenética y parecía que su cuello estuviese apunto de estallar, de pronto descargó un tremendo golpe contra la mesa y se dirijió a la puerta velozmente para abandonar la sala dando un portazo, yo no hacía otra cosa que mirar a la cámara y pensar en si mandaría ahora a sus sabuesos a por mí o no, la única función de esa cámara era que yo no hiciese nada fuera de lugar, el capítulo de grabar el trato que me daban y salvaguardar mis derechos no estaba vigente en estos casos y bastaba un tironcito del cable que la conectaba al circuito cerrado de la comisaría para que un tupido velo cayese sobre la situación. Tras unos minutos de espera la puerta se abrió de nuevo y volvió a entrar el mismo individuo pero en una versión mucho mas calmada y con ganas de hacerse con la situación.
- ¿Sabe inspector? Esos hombres y mujeres eran traficantes, pedófilos, violadores, terroristas, incluso alguno de los que asesiné practicaba las artes oscuras con el fin de extorsionar a la gente humilde... no pretendo erigirme en el juez de la vida, pero pienso que merecían la suerte que corrieron, tomeselo así, les he ahorrado trabajo.
- Puede que esas personas estuviesen corrompidas o incluso perturbadas, pero lo suyo es demencia puede creerme, se pudrirá en la carcel de por vida, ¿contra que maldita causa creía luchar?
- Quiero entrar en la historia, y no quería hacerlo a costa de personas inocentes, eso es todo. ¿Conoce la sensación de poseer un trabajo poco gratificante que te hace sentirte un don nadie asalariado al servicio de un zapato que te pisa la cabeza cada vez que intentas mirar para arriba? Sí, seguro que la conoce...
- Según su ficha trabajaba usted en una carpintería industrial.
- Exacto, el hombre del trabajo más humilde y más trabajador puede ser su estrella esta noche - tras esto solté una seca carcajada y quedé en silencio un instante, después proseguí - ¿Sabe? Los grandes nombres tenían empleos humildes, Dahmer segun decían trabajaba en una fábrica de chocolate, ¡¡Era la maldita versión para adultos de Willy Bonka!! - Más carcajadas- ¿Se da cuenta? Albert de Salvo trabajaba en una fábrica de caucho, ¡Un tio que hacía ruedas pasó a la historia como uno de los asesinos mas célebres que colman las enciclopedias! Gacy era payaso en fiestas de cumpleaños para niños,Manuel Delgado "El arropiero" vendía arrope o dulces de higo con su padre... y yo, soy carpintero. - terminé mi exposición con una gran sonrisa lo cual dejó estupefacto a mi interlocutor-
- Cuarenta crímenes, y tenemos todos los cuerpos, ¿No hay más?
- Pretendo alcanzar como mínimo los cincuenta, pero me temo que ya habré de dejar de lado mis escrúpulos en cuanto a la delictividad de mis victimas...
- Estarás en la carcel, seguramente aislado, como mucho y dudo que lo consigas, podras matarte a ti mismo, me ocuparé personalmente de que tu nombre no trascienda, jamás serás recordado, tu barbarie no merece ningún reconocimiento, eres un enfermo necio.
- Me temo que usted no pueda hacer nada contra eso inspector, recuérdelo, cincuenta como mínimo, si la suerte corre de mi mano...
El obeso policía salió de la sala (no sin antes obligarme a redactar una completa confesión firmada) sin querer escuchar más dispuesto a echarme a los perros, unos perros que no tardaron en llegar y trasladarme a las mazmorras a golpes mientras yo hacía lo posible por no resistirme demasiado, me desnudaron de mis ropas y me dieron las ropas de un reo tras lo cual me arrojaron al fondo de una celda dispuestos a olvidarse de mí hasta que saliese el sol de nuevo y para eso faltaban muchas horas en las que medité y medité hasta dormirme y pasarme así casi todo el día. La noche fue apacible y la suciedad de la celda apenas me molestaba, a la mañana siguiente me trasladarían en régimen de prisión preventiva a la carcel, pero antes quedaba el final del acto, el último tema que el público siempre pide tras recoger los aplausos, el colofón final, ¿Como negárselo?
Si quieres hacer las cosas bien has de saber con quien y contra quien juegas, al igual que no me fue dificil vigilar a mis víctimas una a una no fuí un descuidado con mi perro de presa encargado de atraparme - con mi ayuda claro - , Santiago Fuentes Fernandez, inspector del departamento de homicidios, treinta años en el cuerpo veinte de ellos con su actual rango, y un sobre abultado en la mesa de su despacho que acababa de llegar por correo remitido por su buen amigo el capo de los locales de copas, el hombre que "lo trababa bien" a cambio de conseguir mediante contactos en el cuerpo que los de "antidroga" lo dejasen en paz, un gran nido de serpientes, y una caja de puros repleta de goma dos con un mecanismo detonador en la bisagra metida en un despacho de cristales junto a una oficina repleta de personal, por otro lado un sobre inofensivo en la redacción del periódico más importante del país con todo mi historial y reclamando la autoría de este atentado detallandolo a la perfección.
Cuarenta y nueve víctimas entre las que se encontraba el inspector y personal de la oficina, ninguna mujer en la comisaría lo cual me alegró, yo seré la víctima cincuenta pues conservo en el estómago una cápsula metalica que contiene Ricina a modo de plan B, la cual esperaré a expulsar para abrir y concretar mi cifra.
Hay que ser idiota para pensar que tu compinche forrado de pasta te manda puros por correo ordinario.
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escribes re bien aparte de la cultura que tienes para hacerlo besos.
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| Enviado por MONICA DENIS el Mié, 24/09/2008 - 15:59.Pero en plan halago, ¿eh?
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| Enviado por abascon el Jue, 09/10/2008 - 09:08.