Te busco
Te busco en medio de este silencio que ensordece mi universo,
coge uno a uno los recuerdos que plantaste como banderas en mi alma,
los pone en cada luna de mi habitación y se hace amigo de mi pena;
divagan entre tantos meses que se van quedando tras de mÃ.
Te busco y me he querido esconder detrás de esta fina garúa
para ver si el cielo algún dÃa se cansa de votar tantas lágrimas por ti;
me he querido embarcar en una nube de algodón para verte
y es que el mar es otro continente que ha formado el firmamento.
Te busco en la tibieza de mis madrugadas, el sol se enfrÃa, la noche avanza
muy rauda, sólo puedo sentir el clima que desvarÃa a mil por hora;
la soledad tan cansada de esperarte, la noche tan gris sin verte;
disimulando los tres que duele menos escucharte desde la distancia.
Te busco en la bruma de una tarde cálida, en el fulgor del alba,
en los eclipses que mis sueños arman y las palabras que recojo del viento,
en la fe que mis manos recibieron de tu cintura cuando le contó el secreto,
en el Avril que he clavado en tu madero para que no me pierdas de vista.
Te busco en el norte de tus entrañas, en el sur de tus miedos;
allà donde no cabe la sangre en mis venas, donde mis huesos flaquean
y te hacen una escalera para que te puedas ver en mi mirada
como es que mis ojos lavan tu amor y fabrican una lágrima.
Te busco en la última lágrima que se disipó por el fuerte viento
y en el suelo se firmó un mar sin sal, agua para tu desierto: tu soledad,
vida para tu lágrima que esta noche regará la humedad de mi soledad
y seguiré escribiendo en una hoja en blanco tu historia y tu nombre.
Te busco en este invierno que no tiene cabida en mi corazón,
en las mañanas muy tempranas que me declaran reo de tu amor,
en mis gritos desaforados que claman y tienen que disimular tu nombre,
en mi locura que tan cansada te tiene: espérame mis besos te darán sosiego.
Te busco en la letra de una canción, en el primer minuto de la melodÃa
y resulta que la compusieron pensando sin conocernos en nosotros;
voy metiéndome en mis versos quien jalando una estrella para ver si te cuelgo en el cielo;
en mis ideas que hay veces me hacen solo pasar una mala jugada.
Te busco como soldadito de guerra para que mates éste escepticismo
y al fin poder ganar la batalla al otro yo de mi ser tan angurriento
que se deprime cuando siente los rayos del sol formando fila
e iluminan toda mi ciudad por dentro, tu vives en la capital: MI CORAZÓN.
Te busco a mi lado derecho, en mi brazo; viendo que aún llevo las cadenas
que solÃas echarle llave cada vez que eras el eco de mis pasos,
y aún cuando estoy comiendo un sonido se produce en mi panza,
el recuerdo me toma por la espalda, me tira al suelo, me pega, me mata.
Te busco en el vacÃo sofocante que se siente no sentirte cerquita
acechando de cerca mi vida, husmeándome los pantalones,
pasando los lÃmites de esta pasión que pide siquiera tu sombra me visite
y que me haga una misa al anochecer cualquier dÃa de la semana.
Te busco en toda la geografÃa de mi cuerpo, en mis penÃnsulas,
en el laberinto que construiste al irte de mi corazón;
trato de poner un puntito en el mapa y quedarme contigo
y que mi dedo te adormezca hasta el vello más corto de tu pubis.
Te busco en las oraciones que he dejado pendiente cada noche,
en la frase tonta que pronuncié la semana pasada que causó un maremoto en tus ojos,
en el kilómetro que aún no conozco; y peor: lo veo muy lejos,
en mis supersticiones más ciertas que dejan marcas en mi piel.
Te busco en la brisa que juega a llegar y a irse con la playa,
en la arena que en un vaivén se viste de cómplice de las olas,
en la gente que le pide al sol no tome el primer avión y se vaya
dejando melancolÃa en cada sombra que juegan a mojarse.
Te busco en las noticias de cada mañana a primera hora,
te busco para ver siquiera si el horóscopo se atreve a hablarme de ti,
te busco en el peldaño de la escalera que me hace sentirte no tan cerca del cielo,
te busco en aquel ser que se arrimó a tu tronco, no era otoño y te dejó sin hojas.
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