UNA MANO PODEROSA
Hay manos poderosas, con más fuerza que la de cualquier hombre en la tierra: las hermosas manos de una mujer.
En mis manos el arma apuntándome, harto de la vida o talvez de vivir. Juro que iba a jalar el gatillo, estaba decidido, no quería mas sufrir, ya no quería mas… sólo jalar el gatillo. Con anterioridad ya lo había intentado, pero supongo que no había sido la noche correcta o talvez me faltaban agallas.
Aquella noche lo decidí, después de una discusión conmigo mismo; después de no ser feliz con lo que tenía, con lo que había logrado. Desesperado, llegué a casa, lloré unos minutos y, no advertí la presencia de otra persona; así que tomaría el camino rápido. Apuré la copa de un sorbo, apagué mi cigarro, ya no quería más lagrimas... apagué la luz, en mis manos el arma apuntándome; la sentí en mi sien, un segundo antes de jalar el gatillo. Sentí algo o alguien a mi lado. Era mi amada, su mano toco la mía, no dijo una palabra, sólo beso con ternura mis labios, yo sentí un poder enorme en su suave tacto y una fuerza hermosa en sus labios. Juro que iba a jalar el gatillo; ningún hombre en la tierra me habría detenido.
Pero ella, ella y su mano poderosa, apartó con suavidad el arma, y después no pude hacer más; sólo dejarme llevar por sus suaves labios. Me sacó de la casa, sin pronunciar una palabra, había empezado a llover y me besó otra vez bajo la lluvia.
No sabía que en las manos estéticas y delgadas de una mujer hubiera tanto poder; no sabía que sin palabras lograra alguien apartarme de mi decisión… No pude hacer más que dejarme llevar por los besos tiernos de esos labios delgados, que me obligaban a seguirla bajo la lluvia hacia un vals compuesto por truenos y gotas a mi alrededor.
AUTOR
Esteban Parra López (Príncipe Camaleón)
EDICIÓN
Arturo Abraham Cordero Arellano
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