Yadira
Yadira la escurridiza . Entrega 1.
servido por lostemidos60 10 enero 2009 3 comentarios
Me dijo que no nos volverÃamos a ver nunca más, y se marchó en el bote de velas a recorrer distancias con su familia de saltimbanquis. Nunca supe si estaba viva o no. Mi labor de escribano a sueldo del marqués de Ponteyedro me obligaba a permanecer en la aldea a pocas leguas del puerto de Isabela la Ciega, desde dónde habÃa partido una tarde de septiembre. Miraba, eso sÃ, el mar cuando en el bochorno del verano caminaba distraido y rememoraba aquellos lindos labios, y la melena rubia. de Yadira, la trapecista. Una tarde alguien de la aldea comentaba en voz alta para que yo lo oyese que Maricarmen, su nombre bautismal, se habÃa desposado a un rico mercader de plumas de aves exóticas y vivÃa en una casona de madera sobre pilotes en un estuario del rÃo Orinoco. Entonces fue cuando forjé el plan despiadado del rescate. Reunà cuartos. Almacené vituallas. Estudié geografÃa y las viles artes de la navegación a velas y me lancé a solas en busca de mi amor prohibido. Ahora llevó tres semanas al pairo y ya los alimentos se reducen a una galleta diaria con un poco de té amargo. Los escualos rodean la nave en espera del suculento banquete. Mi rumbo indica que estoy dando rodeos a una corriente marina que no me llevará a ningún lado. Estoy, eso sÃ, tan deprimido que me da lo mismo morir que vivir.
He comenzado a conversar con las sombras.
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