Familia real Weatherby
CAPITULO 1
Solíamos ser una familia feliz.
La familia Weatherby se ha visto presa del infortunio desde hace ya generaciones, mas creo que se ha aprendido varios trucos desde los tiempos de mi padre.
Charlesse, quien en paz descanse, era la hija única de los soberanos de este hermoso reino que me enorgullezco llamar mio. Al no tener un heredero para el trono, y haber podido engendrar a mi madre a una edad madura, solo les quedaba una opción: Desposar a su hija, y así obtener un hombre a quien confiar su reinado.
Mis abuelos hicieron su mayor esfuerzo por lograr ser reyes gentiles y padres amorosos, por lo que se negaron, a pesar de las palabras de sus más fieles consejeros, a imponerle un pretendiente a su hermosa hija de 14 años. Le dieron a ella la liberta de elegir a quien desease, mas debía encontrarlo antes de cumplir las 15 primaveras, pues sus súbditos comenzaban a impacientarse acerca del futuro del reinado.
Para su desgracia, y por la necedad de intentar caridad hacia sus prójimos, el joven Charles, hijo de Lord Keith Weatherby, habitaba el castillo desde hacia varios años.
Keith Weatherby había sido, en sus buenas épocas, uno de los nobles con mayor poder en estas tierras. Era un hombre brillante, y un valeroso guerrero, lo que le había valido el respeto de sus contemporáneos.
Mas su triunfo se vio alterado por una tragedia inesperada, mas letal que sus muchas heridas de guerra; La muerte de su esposa, Elizabeth.
Elizabeth era una mujer de costumbres hogareñas, quien rara vez se ausentaba de las comodidades de su castillo, ni descuidaba los cuidados de su hijo. Mas en aquella oportunidad, se encontraba realizando un viaje por pedido explicito de Lord Keith.
La guardia que la escoltaba no resulto ser lo suficientemente hábil para detener a la bandada de ladrones que los asalto en medio de la noche. Los rufianes pidieron rescate, y a pesar de que Lord Wetherby les cedió más de la mitad de su fortuna, jamás se volvió a saber sobre Lady Elizabeth.
Desde ese momento, y a pesar de tener un hijo a su cuidado, Lord Keith se abandono a un mundo propio, lejos de la realidad, junto a la amada que jamas volvería a ver. Poco a poco, su corazón roto lo convirtió en un ser que solo lograba beber y alimentarse ocasionalmente. Junto con su salud mental, su riqueza también desapareció con el tiempo, dejando a Charles en la pobreza absoluta a una edad demasiado tierna para comenzar a valerse por si mismo.
Sebastian y Jackeline, mis abuelos, sintieron pena por la suerte del joven Weatherby. Habían sido muy cercanos a sus padres, y por lo tanto, decidieron hacerse cargo del muchacho. Le dieron una nueva oportunidad, un techo y una buena educación. Nunca imaginaron que le estarían regalándole el corazón de su única hija.
Charlesse fue, desde pequeña, una niña tímida e inspirada. Pasaba sus tardes en la biblioteca leyendo y pintando retratos del castillo y sus alrededores. Sus padres la alentaban, proveyéndola no solo con los mejores materiales para sus actividades, sino también con los mejores tutores. Se crió rodeada de las más finas acuarelas y óleos, de los más grandes maestros pintores de la época.
Charles arribó al castillo cuando ella contaba tan solo con 9 años. La situación no fue del agrado de la joven heredera. Charlesse lo observaba con desden cada vez que sus padres le ofrecían muestras de cariño, y no le permitía acercarse a la biblioteca, lugar que había sido remodelado excusivamente para ella.
Esta actitud sorprendió enormemente a sus padres, quienes la conocían como una pequeña damita educada y siempre dulce con los invitados. Intentaron convencerla con palabras primero, y luego con regalos, de que su amor por ella no decaería, mas ella rechazaba las unas y los otros constantemente.
Todo pareció cambiar, sin embargo, tras cumplir ella los 12 años. Durante 3 años, no le había dedicado palabra alguna al joven huésped, con excepción de las que la cortesía requería.
Charles no había participado de la fiesta de cumpleaños de la niña, como tampoco lo había hecho en años anteriores. Jackeline y Sebastian se veían obligados a cumplirle este capricho en su día especial, aunque no les complacia esta faceta de la princesa.
Aunque sufría constantes humillaciones, al día siguiente de la fiesta, Charles se asomo tímidamente a la biblioteca, donde Charlesse pintaba la hermosa nevada que se observaba desde el ventanal.
Al escuchar pasos a sus espaldas, Charlesse volteo sonriente para saludar a su visitante. Esta sonrisa dejo lugar a una mirada de desden al ver de quien se trataba.
-Que haces aquí?
Charles no contesto a la pregunta. Sin palabra alguna, dejo un paquete sobre la mesa cercana a ella. Ella lo miro con curiosidad.
-Que es eso?- Al no contestarle el, la curiosidad tomo control sobre los celos, y abrió el paquete. La muñeca española aun adorna la sala este desde su posición sobre la chimenea.
Esa es la historia que mi madre solía contarme cuando yo era un niño, antes de que muriera.
La historia de su primer beso, con un muchacho de 15 años, que le había regalado la más encantadora muñeca a pesar de sus constantes desaires.
A partir de ese momento, la situación en el castillo se normalizo hasta el día que mi madre cumplió 14. Por supuesto, mis abuelos nunca supieron palabra de lo que había ocurrido en la biblioteca, ni del inocente amor que allí nació.
Charlesse comenzó a pintar paisajes mas suaves, con colores pasteles. De cuando en cuando, entre su colección, podían verse retratos de su hermanastro. Sebastian y Jackeline estaban encantados con este cambio. Salían a cabalgar juntos, cosa que jamás habían logrado que Charlesse accediera a hacer, las cenas y almuerzos ya no eran incomodas, y Charles y su hija conversaban durante horas junto al hogar de la sala este antes de la hora de dormir.
Sin embargo, cuando llego el tiempo para que Charlesse eligiera a su prometido, la dulce amistad que compartía con el joven Weatherby ya no les pareció tan amena a sus padres.
Charles era un buen chico, sin duda, pero la familia Weatherby tenía su reputación:
¿No podía su pequeña elegir a un hombre más acorde con ella? ¿Con un carácter menos temperamental, mas sociable quizás? ¿Un caballero letrado en guerra y diplomacia?.
La respuesta de Charlesse fue siempre la misma, y la primavera trajo, junto con las flores, a su primogénito.
Es alli donde aparesco por vez primera. Se que esta no es la manera adecuada de narrar la historia de mi familia, y se que no es la manera adecuada de presentarse.
Discúlpenme, entonces, lectores, por mi torpeza, y permítanme comenzar de nuevo: Mi nombre es Michael Weatherby, hijo primogénito de la familia Real, y heredero al trono. O al menos lo fui hasta internarme en la abadía y comenzar mi vida como sacerdote. En la actualidad continuo residiendo en la abadía, en el puesto mismo de abad, aunque dudo merecerlo. Mas adelante en mi relato podrán ustedes juzgarlo por si mismos.
Si lo que esperáis leer en estas líneas es una comedia o parodia, podéis alejároslo. Aunque he de admitir que la ironía de nuestra familia puede resultar gracioso para mas de un lector. No es con el fin de entretener que tome mi pluma esta noche, sino para quitarme poder al fin quitarme muchos del los crucifijos que cargo.
“La verdad nos liberara”, no es eso lo que dicen? Espero que así sea, pues para aquellos que un continúan leyendo, heles aquí la verdad acerca de la familia Real Weatherby.
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